07 febrero 2015

La historia de Laika


Todos hemos oído hablar de una pequeña perrita llamada Laika que tuvo la dudosa suerte de ser el primer ser lanzado al espacio, antes de enviar a un humano, para experimentar los efectos que podría tener un viaje espacial en un ser vivo




Esta es la historia de Laika, para que conozcamos un poco más de su trágico viaje...
 

A finales de 1954 o principios de 1955, nació en Moscú una perrita mestiza que fue recogida de las calles para ser incluida dentro del programa espacial ruso, con la finalidad de experimentar las consecuencias que un viaje espacial podría tener en el organismo de un ser vivo, ya que muchos científicos pensaban que una persona no podría ser lanzada al espacio y regresar con vida. 


Originalmente la llamaron Kudryavka (rizadita), después Zhuchka (bichito), y luego Limonchik (limoncito), para finalmente llamarla Laika (en ruso Лaйкa), que significa “ladradora”. (En Rusia hay varias razas de perros llamadas "Laika" también). 


Los perros elegidos para ser entrenados debían pesar menos de 6 kilos, medir menos de 40 centímetros de altura y ser callejeros, ya que según los científicos rusos, un perro callejero acostumbrado a luchar diariamente por la supervivencia soportaría mejor los entrenamientos que un perro de raza y además tenían más capacidad de aprendizaje 

Entre cientos de canes, y tras durísimas pruebas de gravedad, adaptación a espacios extremadamente pequeños y al estrés provocado por ruidos y vibraciones, se destacaron tres perros: Albina, Mushka y Laika. Pero Oleg Gazenko, el director del programa de adiestramiento de perros cosmonautas se fijó que uno de ellos era especialmente tranquilo. El perro elegido, que tenía unos dos años de edad, fue Laika.

Los nervios de la carrera espacial estaban a flor de piel, no solo por la competencia con Estados Unidos, en la que la Unión Soviética llevaba ventaja por haber sorprendido al mundo al conseguir el primer vuelo al espacio no tripulado con la nave Sputnik y querían ser los primeros en enviar una nave tripulada, sino además porque Nikita Khrushchev, el jefe del partido comunista, quería conmemorar el 40° aniversario de la Revolución con un vuelo tripulado que además serviría para situarse en la cima de la conquista del espacio y de indiscutible supremacía rusa frente a Estados Unidos. 



Pero los científicos temían los efectos que la radiación solar y la gravedad pudieran causar en el organismo y por ello Serguéi Koroliov, cerebro de la carrera espacial rusa, dispuso satisfacer a Khrushchev enviando un perro en lugar de un humano. Nuestra protagonista Laika


La nave se llamaría “Sputnik 2”, de 500 kilos de peso y transportaría instrumentos para medir la radiación solar, un sistema de generación de oxígeno y absorción de dióxido de carbono, y un pequeño cubículo hermético de 80 centímetros de largo donde iría Laika. El cubículo contenía un pequeño ventilador para mantener su temperatura y comida para siete días en forma de gelatina. Laika llevaba puesto un traje espacial que recogería sus desechos y tenía un arnés que limitaba sus movimientos a solamente sentarse y tumbarse. Desde el traje también se monitorizaba su frecuencia cardiaca, respiración y presión arterial. 

Traje espacial de Laika


El 3 de noviembre de 1957, a las 22:28 hora local de Moscú, la agencia de noticias soviética emitió un comunicado en el que anunciaba al mundo que había sido lanzada la nave Sputnik 2 y que por primera vez un ser vivo era enviado al espacio. 


En un principio, la agencia de noticias soviética TASS informó que Laika regresaría a la Tierra en paracaídas, ya que la propaganda soviética temía la reacción de sus ciudadanos y del mundo entero, para quienes Laika era mucho más que un perro, pero las verdaderas intenciones eran bien distintas... Ya se sabía que Laika nunca regresaría, de hecho la última ración de comida contenía veneno para que la perra muriera al séptimo día, y no se abrasara en su reentrada en la atmósfera terrestre, pero las cosas no salieron como se esperaba. 



 

Desde el control en Tierra, después del lanzamiento, escucharon a Laika ladrar, y percibieron los latidos de su corazón, pero a las 5 horas del despegue sus constantes vitales se perdieron. 

Los soviéticos anunciaron que murió por falta de oxígeno, sin dolor y apaciblemente a la semana de estar en la órbita terrestre, incluso mintieron afirmando que escucharon sus constantes vitales todos los días. Hasta 2002 no se desveló la verdad, cuando la BBC el 28 de octubre de ese año publicó la siguiente noticia: “El primer ser vivo que viajó oficialmente al espacio no vivió alegremente una semana dando vueltas sobre la Tierra, sino que tuvo una muerte muy dolorosa". 



Al parecer un fallo técnico elevó la temperatura de la cabina al expandirse el calor de uno de los motores que no se desacopló en el despegue haciendo que su cubículo se recalentara provocando su dolorosa muerte entre 5 y 7 horas después del despegue. Los últimos registros de sus constantes vitales eran aterradores, su corazoncito latía tres veces más deprisa de lo normal, provocado por el pánico.


Réplica del Sputnik II con Laika en su interior

Los soviéticos anunciaron que Laika murió por falta de oxígeno, sin dolor y apaciblemente, a la semana de estar en la órbita terrestre. Mintieron. Afirmaron que escucharon sus signos vitales todos los días. Mintieron
La verdad salió a las luz 45 años después, durante el Congreso Espacial Mundial de Houston del año 2002, cuando el científico del Instituto de Problemas Biológicos de Moscú, Dimitri Maláshenko, declaró que Laika había muerto a las pocas horas después del inicio de la misión debido a las altas temperaturas. El pánico y el estrés que mostraban los signos vitales no dejaban lugar a otras interpretaciones. No lo resistió.



El "Sputnik 2" dio un total de 2.570 vueltas a la Tierra antes de desintegrarse, el 4 de abril de 1958, es decir, estuvo girando alrededor de nuestro planeta con Laika muerta en su interior durante medio año. Pero Laika ya era inmortal para el mundo.
 

Tras Laika, Rusia realizó 29 vuelos espaciales con perros entre noviembre de 1957 y septiembre de 1962, de los que 8 acabaron trágicamente, mientras los 21 restantes regresaron en paracaídas con máscaras de respiración y trajes espaciales.
 

Belka y Strelka, quienes viajaron al espacio en 1960 y afortunadamente regresaron


Por cierto, para los que crean que esto fue necesario antes de mandar un humano al espacio, les recordaré las declaraciones del responsable de la misión Oleg Gazenko: 


“Cuanto más tiempo pasa, más lamento lo sucedido. No debimos haberlo hecho... ni siquiera aprendimos lo suficiente de esta misión, como para justificar la pérdida del animal” . (Estas palabras de Gazenko, pronunciadas en 1998, fueron un poco tardías. Oleg Gazenko además fue el iniciador del programa Cosmos, para primates. Él sabía que cuando lanzaron el Sputnik 2, no tenían aún estudiado la posibilidad de regresarlo a la Tierra, pero la carrera espacial con EE.UU. fue más importante).


Yuri Gagarin

Pasaron tres años y medio antes de que un hombre se atreviera a ir al espacio. El 12 de abril de 1961, el piloto soviético Yuri Gagarin despegó en la cápsula espacial Vostok. Fue el primer viaje humano al espacio. 

A diferencia de Laika, el héroe soviético, tras haber dado una vuelta a la Tierra, regresó sano y salvo y declaró: “Aun hoy en día, no se si soy el primer hombre o el último perro en volar al espacio”.





En 1964 se construyó un mural en Moscú dedicado a los “Héroes de la Patria”. De todos los personajes que en él aparecen, se reconocen solo los nombres de Lenin y Laika, que está en el centro del mural. La verdad sobre lo que ella pasó aún no había trascendido. 

Mural "Héroes de la Patria" (1964)

Detalle del mural

Laika murió, pero su nombre siempre ha sido recordado, incluso hay una región de Marte con su nombre. El 11 de abril de 2008, se inauguró en Rusia, cerca del lugar donde se desarrolló este triste episodio de la carrera espacial, un monumento en honor a Laika, la ladradora, que seguramente pasó sus últimas horas gimiendo en lugar de ladrar.





Video: 




"La muerte de Laika es un ejemplo de quienes no podemos permitirnos ser y sí de quiénes debemos ser. Fue un paso enorme para la Humanidad, a un precio demasiado elevado, no por su valía económica, sino por el valor moral, humano, ético y científico que nos dejó. Adiós Laika... adiós". (Jorge Palazón)



Fuentes:  fiuxy.com
                jorgepalazon.wordpress.com
                video Youtube - Ariel Mendoza (Bolivia)