31 agosto 2018

El Coywolf

El Coywolf es un híbrido de coyote y lobo que se encuentra en todo el este de América del Norte, desde Canadá al sur de Virginia


Durante décadas, las personas nombraban incorrectamente a los Coywolves como coyotes del este (Eastern Coyote). Sin embargo, el gran tamaño de los coywolves –son más grandes que los coyotes occidentales, pero más pequeños que los lobos– ha confundido tanto a los científicos y a personas en general, ya que los investigadores describieron por primera vez a estos animales en 1969. Con los años, los científicos han propuesto una serie de hipótesis para explicar el gran tamaño de estos caninos. 

Estudios recientes han demostrado que los coyotes del este tienen ascendencia del coyote (Canis latrans) y del lobo oriental (Canis lycaon). En 2010, un estudio publicado en la revista noreste Naturalista argumentó que los coyotes del este más apropiadamente deberían denominarse "coywolves" (Canis latrans x C. lycaon) para reflejar su origen híbrido. 


Se ha descubierto que el Coywof tiene en su ADN un 65% de coyote, 25% de lobo gris y un 10% de perro doméstico (Canis familiaris).

Muchos científicos reconocen ahora al Coywolf como una de las cuatro especies de caninos salvajes en América del Norte, los otros son lobos grises (Canis lupus), lobos del este (Canis lycaon) y coyotes occidentales (Canis latrans). Los investigadores ahora creen que los coywolves tienen su inicio en el extremo sur de Ontario, en el Parque Algonquin Provincial de Canadá, a principios del siglo XX, cuando la colonización de los coyotes del oeste se cruzaron con poblaciones remanentes de los lobos del este o una subespecie del lobo gris. Los animales ahora se están expandiendo en todo el este de América del Norte, y se han convertido en un punto de preocupación entre los conservacionistas, que tienen en cuenta que esta hibridación es una gran amenaza para la recuperación de los lobos. 



Además de tener un cuerpo en general más grande que los coyotes occidentales, los coywolves también tienen más grandes y fuertes mandíbulas y cráneos más grandes, que les permiten cazar mejor los abundantes venados de cola blanca (Odocoileus virginianus) en el este de América del Norte. Y al igual que los coyotes occidentales –pero a diferencia de los lobos– los coywolves pueden adaptarse a todos los hábitats, prosperando en el campo, en los suburbios e incluso en las ciudades. Se ha observado que los coywolves miran a ambos lados antes de cruzar una carretera.


Fuente: livescience.com

21 agosto 2018

Gran Danés ciega tiene su perro-guía

La increíble historia de una Gran Danés ciega y su perro-guía 

Shrewsbury, Inglaterra.

Lily, una gran danés ciega, y Maddison su amiga guía, han conmovido a todo un pueblo. Sus dueños ya son muy ancianos, no pueden ocuparse de ellas y buscan un hogar para ambas.

La adorable pareja necesita un nuevo propietario con un corazón lo suficientemente grande como para cuidar a estas dos amigas, que han sido inseparables los últimos 5 años.

Lily perdió los ojos por una enfermedad incurable que provocaba que sus pestañas crecieran  hacia sus globos oculares, los cuales se infectaban continuamente y estaban tan dañados que un veterinario debió extirparlos.



Después de la operación, la valiente Lily, de 6 años, no tuvo tiempo de deprimirse ni sentir lástima de sí misma debido a que una nueva amiga, Maddison, la tomó bajo su cuidado sin dudarlo ni un segundo.

Maddison tiene 7 años y  ocupa todo su tiempo a cuidar de Lily, paseando a su alrededor, caminando siempre cerca de ella, y tocándola con su hocico para que sepa donde ir.

Lamentablemente los dueños de la inseparable pareja ya no pueden hacerse cargo de ellas, y una fundación (www.dogtrust.org/rehoming) busca reubicarlas.

La presidenta de la fundación, Louise Campbell, dijo: "Maddison no es solo el perro guía de Lily, sino su apoyo para superar la adversidad”.

"Si están fuera de casa, Maddison dirige a Lily dándole toquecitos para que sepa adónde ir.”



"Es hermoso de ver. Maddison es muy atenta y siempre está mirando dónde está o qué hace Lily”.

"Con su falta de vista, los otros sentidos de Lily se han agudizado, y aunque no se separan con frecuencia, Lily siempre sabe si Maddison está cerca."





Fuente: Diario The Sun, UK

11 agosto 2018

¿Por qué tu perro te mira cuando defeca?



Es un momento vulnerable del animal, y por lo tanto buscan que su amo los proteja. Dos veterinarias explican este comportamiento.



Seguramente lo han visto. Una y mil veces. Cuando tu perro se dispone a defecar, si estas cerca de él, por lo general te mira fijamente. ¿Por qué sucede esto? ¿No le da vergüenza, como a cualquiera de nosotros? ¿Es una cuestión instintiva? ¿Te quiere decir algo con la mirada?

Según la veterinaria y experta en perros, Kathryn Primm, en esa mirada no hay vergüenza, ni tampoco está pidiendo privacidad. Más bien, tiene que ver más con rasgos de la evolución de la especie.

"Los perros son animales y están muy sintonizados con su entorno y su propio lugar. Para sobrevivir, deben ser conscientes del riesgo. Defecar es un momento en la vida de un animal en el que está más vulnerable. Debe adoptar una postura para realizar la tarea y, debido a esto, no está en posición de luchar o huir fácilmente", explica.

Así, cada vez que hace caca, el animal es instintivamente consciente de su indefensión. A la vez, el perro reconoce a su amo como parte de su entorno. “Si tu perro te mira durante este tiempo, es porque depende de ti para darle una señal de lenguaje corporal o cara a cara, por ejemplo, de si debe tener miedo”, afirma Primm. 

Otra experta en perros, Mary Friedman, explica que la posición para hacer caca es una posición vulnerable para los perros. "La sensación de ser vulnerable le viene a su ancestro salvaje, el lobo, que todavía tiene que valerse por sí mismo en la naturaleza. Creo que los perros se están asegurando de tener la espalda cubierta contigo mientras están en esa posición vulnerable durante un período prolongado", señala al respecto. Por ello, los perros sienten la necesidad de mirarnos cuando hacen caca, porque necesitan que los protejamos. 

Tanto Friedman como Primm aconsejan que, dado que se sienten inseguros en ese momento, lo mejor que podemos hacer es mantenernos calmados y sin movimientos bruscos hasta que acaben la tarea. De lo contrario, es posible que el perro no termine lo que estaba tratando de hacer.

Fuente: lavoz.com.ar

01 agosto 2018

Epilepsia

La epilepsia es un síntoma de una disfunción neurológica fundamental del cerebro

Existen otras patologías que pueden causar convulsiones o ataques que se presentan en forma de temblores leves o severos, y que causan una gran fatiga en los animales, como por ejemplo: sustancias tóxicas, anormalidades o desbalances metabólicos o electrolíticos.  
Este padecimiento también se puede presentar en forma secundaria a otras enfermedades como: moquillo, tumores cerebrales, falla hepática o cardíaca, diabetes, traumas o exposición a sustancias tóxicas.

Sin embargo, la "verdadera" epilepsia, la cual que se presenta debido a un síndrome hereditario en ciertas razas caninas se manifiesta como una disfunción neurológica primaria cuya causa de desconoce por el momento. Por esto, desde un punto de vista clínico, en los casos de epilepsia "verdadera" sólo se pueden tratar los síntomas.

¿Qué es la Epilepsia Canina?
La epilepsia es un síntoma de una disfunción neurológica fundamental del cerebro.

¿Cuáles son los signos de epilepsia?
Existen tres componentes o etapas de un ataque epiléptico. Al primero se le llama "aura" y en este se presentan ciertos signos indicativos del inicio del ataque como son: inquietud, nerviosismo, temblores, salivación, incoordinación y enajenación. Estos signos pueden persistir solo por unos segundos o por varios días, por lo que muchos propietarios no se percatan con claridad de ellos. 
La segunda etapa se conoce con el nombre de "ictus" (ictal) y se refiere al ataque en sí. Este puede durar unos cuantos segundos o varios minutos. Durante un episodio, el perro comúnmente cae derribado sobre un costado y hay una respuesta motora involuntaria seria manifestada por movimientos de patadas, pedaleo o remo. El perro producirá una salivación excesiva y puede perder el control sobre sus esfínteres anal y urinario. Todos estos actos son inconscientes por lo que el animal pierde relación con el medio ambiente. La tercera es la etapa "postictal" que se caracteriza por un periodo de confusión, desorientación, excesiva salivación, inquietud, falta de respuesta confiable en relación a los estímulos ambientales y en algunos casos ceguera.

¿A qué edad aparece la epilepsia?
Los ataques se pueden presentar a cualquier edad, sin embargo, la epilepsia verdadera se presenta alrededor de los 2 años de edad o en caninos mayores.

¿Cómo se diagnostica la epilepsia verdadera?
El diagnostico lo debe hacer un profesional veterinario, ya que este es el único capaz de establecer las diferentes patologías que también provocan convulsiones y temblores.

¿Pueden los ataques ser prevenidos?
 En los animales que padecen epilepsia debemos evitar las fuentes de tensión como concursos de belleza o exposiciones y sesiones de apareamiento. Se ha detectado que también estos episodios pueden iniciar por efecto hormonal en las hembras por lo que se recomienda esterilizar tanto a machos como a hembras.
 

¿Puede ser la epilepsia un desorden hereditario? 
Siendo la epilepsia un problema que se presenta en individuos consanguíneos se considera un desorden de tipo genético. Sin embargo y a pesar de que no se ha encontrado el mecanismo de transmisión hereditaria, se sabe que algunas razas existe una mayor incidencia, estas son: Pastor alemán, San Bernardo, Beagle, Setter irlandés y Poodle francés. Aunque otras razas no aparecen enlistadas, hay que mencionar que el problema se puede presentar en cualquier individuo de cualquier raza.

Perspectivas familiares: 
Para un adulto, un ataque epiléptico de la mascota familiar no debe ser una experiencia sofocante, pero para un niño puede llegar a ser terrible. Afortunadamente, muchos ataques son nocturnos o pueden pasar desapercibidos por los jóvenes de la familia. Sin embargo, en caso de presentarse una etapa "aura" y haber niños alrededor, sugerimos distraerlos y evitar su presencia en el lugar. En caso de que el niño tenga 3-4 años de edad, sería muy conveniente tratar de explicarle el padecimiento de la mascota para que esté prevenido en caso de que le toque ser testigo de uno de los ataques. Explicarle que los ataques se pueden volver a presentar sería muy cómodo y alentador para el niño, pues ellos llegan a comprender la enfermedad que padece su mascota. Es necesario explicarle al niño que su animalito está en tratamiento permanente para controlarle en lo posible los ataques y que estos episodios duran poco en relación al tiempo que el animal se encuentra sin ellos. 

Tratamiento:
¿Qué puede hacer el propietario de un perro durante el ataque?
Excepto durante un ataque de epilepsia verdadera cuya duración sea de más de 30 minutos, lo cual lo hace un problema de urgencia y de visita a la clínica veterinaria, el dueño debe estar tranquilo, pues en general este padecimiento no representa riesgo de muerte para el paciente. 
Durante el episodio el dueño no deberá acercarse al animal, pero sí deberá evitar que se golpee con artículos que existan a su alrededor como muebles u otros objetos. 
Durante el ataque el animal atraviesa una enajenación en donde desconoce a su dueño y al medio que lo rodea. 
Por este motivo hay que mantenerse sólo en observación para determinar otros factores importantes para el clínico como son la fecha de presentación del ataque y su duración, esto con el fin de hacer juicios a la hora de establecer un tratamiento, la dosis y la frecuencia del mismo.

En caso de ser necesario trasladar al animal a la clínica, deberá hacerse envuelto en toallas o sábanas confinado en una jaula de transporte de ser posible para evitar golpes durante el viaje.

Existen tratamientos eficaces para esta enfermedad; el veterinario determinará según el caso, la medicación o medicaciones adecuadas


Fuente: www.drromero.com.ar