26 junio 2017

Leishmaniosis canina

Con la llegada de la primavera y del verano, vuelve a estar de actualidad la alarma leishmaniosis, una enfermedad grave producida por un parásito que se transmite a través de un mosquito llamado flebotomo (Phlebotomus). Se trata de un mosquito de tamaño reducido y de color amarillo pajizo. El perro contrae la enfermedad cuando es picado por un flebotomo que a su vez haya picado a un perro infectado.


Fuente: ElMundodelPerro.net

Ver también en Ruka Trewa: 1) Leishmaniasis
                                          2) Leishmaniosis, nuevo método de detección
                                             

23 junio 2017

Las etapas de domesticación del perro doméstico


¿Alguna vez se ha preguntado cómo los perros y los gatos llegaron a ser mascotas y compañeros de los humanos? 

De la fauna de su entorno, el hombre ha elegido, aislado y favorecido, para su uso personal, algunos animales por su docilidad, por la cantidad de carne que producen, o por otras cualidades que le benefician. Además ha intentado mejorar y potenciar estas cualidades. 

Desde el Neolítico, momento en que hicieron su aparición la domesticación y agricultura, el hombre ha venido practicando la selección, cuya eficacia descubrió de un modo empírico. La diferencia que existe entre la selección natural y la artificial concierne a sus respectivos fines: la selección natural opera en mayor bien de la especie, la artificial en mayor bien del hombre. Ambas hacen uso del mismo material, las mutaciones y variabilidad fenotípica. La selección artificial, lo mismo que la natural, no crea nada en sí misma. Selecciona lo que ya existe y lo potencia. El perro (Canis familiaris) es probablemente el mamífero
domesticado más antiguo, sin duda a causa de su tendencia a adoptar al hombre como compañero social. 

Se cree que el perro se hizo comensal del hombre hacia finales del Paleolítico, en el transcurso de la última glaciación. A partir de entonces, el perro se afirma como compañero del hombre, sometido a un proceso de transformación gradual. Los agricultores del neolítico ya poseían varias razas diferentes; la más común tenía un tamaño menor que los perros actuales; otra era aun más pequeña, y una tercera era claramente más grande. No está todavía claro cuales son los ancestros o antepasados del perro. El problema de si el ancestro del perro es el chacal (Canis aureus) o es el lobo (Canis lupus) ha ocupado durante mucho tiempo la atención de los investigadores. 

Algunos zoólogos designan como antepasados de algunas razas de perros pequeños, más sumisos y obedientes, al chacal, mientras que aquellas razas de animales más grandes y con carácter más desobediente tendrían su origen en el lobo. Por otra parte, también habría que tener en cuenta la posibilidad de que lobo y chacal se hibridan. Pero la hipótesis de un antepasado común para todas las razas de perros es la más defendida por la mayoría de los especialistas, los cuales se apoyan en una serie de rasgos de anatomía estructural (fórmula dentaria y constitución del esqueleto) que, ciertamente, emparentan más estrechamente al perro con el lobo. Estos autores defienden un origen polifilético del perro, esto es que los ancestros del perro serían no una, sino varias de las razas de lobos que coincidían geográficamente con el hombre. 


Una de las razas de lobos que originariamente habrían degenerado en perros estaría representado por el lobo de la India (Canis lupus pallipes), animal de pequeño tamaño y que no aúlla, sino que solo ladra. Sin embargo, muchas otras subespecies de lobos han podido contribuir con sus genes a la diferenciación de las razas de perros conocidas. El lobo, es el ancestro más probable del perro. Esta gama tan extensa de razas, es debida a que desde el principio el hombre ejerció una selección de direcciones diversas, en función de su valor estético o exótico, o de sus aptitudes para cazar, guardar, etc. 

El perro, ha conservado así muchas mutaciones más desfavorables que útiles para la especie. Sus variaciones morfológicas más importantes conciernen al tamaño, la forma del cráneo, la longitud de los miembros, las orejas, el color y la longitud del pelo. Todas estas razas, por disparatadas que sean, se cruzan entre si (a veces la diferencia de tamaño impide la cópula) sin perder nada de su fecundidad. Por lo que se puede decir que todos los perros son una sola especie. Desde un punto de vista ecológico, se puede considerar que los perros son animales con una inoperatividad evidente en el seno del ecosistema natural. Además de sus modificaciones morfológicas, los perros carecen de un cuadro etológico de pautas de comportamiento que sean válidas ecológicamente. La domesticación de un animal conlleva la presencia de una serie de rasgos de comportamiento, que impiden que estos animales se desenvuelvan con éxito en los ecosistemas naturales. 

El Alaskan malamute y Yorkshire terrier, dos razas de perros que hacen muy difícil creer que ambas pertenezcan a la misma especie. La selección artificial, a pesar de su intensa presión, no ha conseguido dar origen a nuevas especies. Diez mil años de mutaciones, de mestizaje, de selección, han modificado de muchas maneras el patrimonio de una especie pero sin hacerle perder su unidad como especie. Y es que la selección artificial, concretamente reúne las variedades que es capaz de producir un genoma, pero no representa un proceso evolutivo innovador. Lo mismo ocurre con otros animales domésticos como el buey, la gallina o la oveja. La experiencia domesticación-selección no aboca, a pesar de la amplitud de variaciones, a la creación de especies nuevas. La domesticación y el cultivo revelan los límites entre los que una especie es capaz de variar, pero no imprimen un movimiento evolutivo a las especies que afectan.

La selección natural conserva los individuos que se encuentran ecológicamente en equilibrio con el medio. La selección que practica el hombre tiene un efecto diferente. Un ejemplo basta para demostrarlo: los genotipos de un perro y un chacal están muy próximos y sufren las mismas mutaciones, más o menos. Sin embargo, la especie chacal se muestra muy estable, mientras que la especie perro se divide en numerosas razas y subrazas. La primera está sometida a la selección natural que elimina las variantes y estabiliza la especie, la segunda a la selección artificial que conserva los “anormales” y facilita la supervivencia.

Fuente: Foyel

20 junio 2017

¿Por qué hablamos a los perros como si fueran bebés?


El discurso dirigido a los animales es sorprendentemente similar al lenguaje dirigido al niño, un patrón peculiar de habla con un tono más alto y un ritmo más lento que se sabe atrae la atención de los bebés y promueve el aprendizaje de idiomas. 



Aquí, se informa sobre la primera investigación de los factores potenciales que modulan el uso del habla dirigida a los perros, así como su impacto inmediato en el comportamiento de éstos. Se registró a participantes adultos hablando delante de fotos de cachorros, adultos y perros viejos. Y se analizó la calidad de su discurso. A continuación, se realizaron experimentos de reproducción para evaluar la reacción de los perros al discurso dirigido al perro en comparación con el habla normal. Se encontró que los hablantes humanos usaban el lenguaje dirigido a los perros con perros de todas las edades y que la estructura acústica del habla dirigida a los perros era mayormente independiente de la edad del perro, excepto el tono de sonido que era relativamente más alto al comunicarse con los cachorros. 


La reproducción demostró que, a falta de otras señales no auditivas, los cachorros eran altamente reactivos al habla dirigida, y que el tono era un factor clave que modulaba su comportamiento, lo que sugiere que este registro específico tiene un valor funcional en perros jóvenes. Por el contrario, los perros más viejos no reaccionaron diferencialmente al discurso dirigido en comparación con el habla normal. El hecho de que los hablantes continúan usando ese lenguaje con perros mayores sugiere por lo tanto que este patrón del habla puede ser principalmente un intento espontáneo de facilitar las interacciones con los oyentes no verbales.

Cuando hablan con sus bebés, los adultos humanos usan un registro de voz especial caracterizado por un tono más alto y más variable, un ritmo más lento y una articulación más clara de las vocales que en el habla dirigida a los adultos. Este "discurso dirigido a los bebés" tiene aspectos positivos en la participación y el mantenimiento de la atención de los bebés y la facilitación de sus interacciones sociales con sus cuidadores: los bebés de tan sólo siete semanas muestran preferencia por el habla dirigida. 



En consecuencia, se ha demostrado que el habla dirigida a los bebés aumenta la actividad cerebral más que el habla dirigida a adultos, lo que significa que los bebés están más involucrados en lo que se les dice cuando escuchan este registro de voz especial. También se ha hipotetizado el discurso dirigido al niño para facilitar el aprendizaje de las lenguas, apoyando la construcción de categorías fonéticas y vocales, la producción más clara de consonantes y la adquisición de nuevas palabras. 

Este papel en el aprendizaje de lenguas es coherente con la disminución en el uso y la especificidad acústica del habla infantil dirigido que sigue el desarrollo de las habilidades del lenguaje durante el primer año del niño. A un nivel proximal, estos cambios dinámicos podrían ser explicados por modificaciones de las reacciones del bebé al habla. A medida que el bebé crece, se vuelve más reactivo a la solicitud de los cuidadores y responde más específicamente a sentencias significativas. Promover la interacción se vuelve así más fácil, lo que a su vez disminuye el uso del lenguaje dirigido al bebé. Otra explicación proximal del uso del lenguaje dirigido al bebé podría ser que las características morfológicas de los bebés más jóvenes (cabeza grande, nariz pequeña y boca = el "esquema del bebé" descrito por Konrad Lorenz

Parte de la conducta de guarda: a medida que estos rasgos juveniles se vuelven menos prominentes, se espera que disminuya el tono del habla dirigida al infante. Por lo tanto, el habla dirigida a los bebés parece funcionar como una señal de comunicación que ha evolucionado para acompañar el desarrollo cognitivo de los bebés y que puede depender de mecanismos próximos que sean tanto estáticos (el «esquema del bebé») como dinámicos.

Los perros han estado en estrechas relaciones con los seres humanos durante miles de años y esta proximidad íntima se refleja en muchos aspectos de la comprensión mutua y la empatía. Mientras que más del 80% de los dueños de mascotas se refieren a sí mismos como "padres de mascotas", las mujeres adultas muestran patrones similares de activación cerebral cuando se les presenta la imagen de su perro y sus propios hijos. 


Muchos perros reaccionan a señales vocales o gestuales humanas, e incluso sentimientos. Aunque los perros claramente no poseen la habilidad del lenguaje, los humanos cambian sus patrones de habla cuando hablan con perros usando lo que se conoce como discurso dirigido a mascotas, que comparte propiedades estructurales similares con el discurso dirigido al niño.

Los perros en la tradición hindú



Nepal
Diwali, una de las grandes celebraciones en el calendario hindú, es un festival de otoño de cinco días, generalmente  conocido como 'el festival de las luces'. 


Cada día tiene su propio enfoque, y las observancias específicas varían de una denominación del hinduismo a otra. Independientemente de las diferencias regionales y confesionales, Diwali es un período de entrega de regalos, narración de cuentos y el reconocimiento de las relaciones que los seres humanos tienen con todas las cosas.
 

En Nepal, Diwali se llama Tihar. Al igual que en otras celebraciones de Diwali, las lámparas se encienden en la noche durante el Tihar. El festival de las luces celebra el triunfo de la luz sobre las tinieblas, del conocimiento sobre la ignorancia y la disolución de las barreras que separan a los humanos de la experiencia auténtica del mundo. 

En el segundo día de Tihar, fiesta religiosa de otoño en Nepal, los perros son honrados e incluso adorados.

Los perros son especialmente importantes para los practicantes hindúes de Nepal. Durante el segundo día de Tihar, Kukur Tihar, el papel de los perros en la vida humana y el largo de la historia se celebra. En el Rig Veda, uno de los mayores textos antiguos del hinduismo, Samara —la madre de los perros— ayuda a Indra, el rey de los cielos, en la recuperación del ganado robado.
La tradición hindú sostiene que un perro es el guardián y mensajero de Yama, el señor y juez de los muertos. Un perro también cuida las puertas de la vida futura. 



Al cierre del Mahabharata, el rey de justicia Yudhisthira, se niega a entrar en el cielo sin su perro fiel (*).
El perro se revela para representar el concepto de dharma, el camino de la rectitud.

 (*)"Hacia el fin del Mahabharata, Indra ofrece su carro de oro al último hijo de Pandu para ascender al cielo; sin embargo, en cuanto su perro sube al carro, Indra lo baja de una patada. Yudhisthira se niega a dejarlo, pero el dios le dice que sus hermanos y su esposa ya le esperan: “Ellos están muertos, yo no puedo resucitarlos”, responde Yudhisthira, “este perro está vivo. Nunca podré abandonar a quien tiene miedo, a quien me quiere, a quien es débil y me pide ayuda”. Y al renunciar al cielo Yudhisthira gana el cielo, pues ésa era la última prueba de Indra". Quiera la pesada historia que aún haya esperanza para la humanidad.


Durante el Tihar, cada día se dedica a honrar un concepto o entidad diferente: cuervos, perros, vacas, bueyes y las relaciones fraternas, respectivamente. 
En el segundo día, Kukur Tihar, todos los perros son reconocidos, honrados y adorados.


Durante el Kukur Tihar, las relaciones mitológicas y reales entre los humanos y los perros constituyen el foco principal de la jornada. Una guirnalda de flores se pone alrededor del cuello de cada perro; no sólo los que tienen casa, también a los callejeros,

En Kukur Tihar, una marca de color rojo se aplica a la frente de cada perro. En Nepal, esta marca se llama tika, una pasta hecha de abir —un polvo colorante rojo— junto con el arroz y yogur. La tika se aplica en un solo golpe en la frente al alza de los ojos.
 

Al igual que las guirnaldas al cuello, la tika roja marca al perro tanto como un devoto del camino recto, como objeto de devoción. El tika imbuye al perro con un aire de santidad y actúa como una bendición para aquellos que se encuentran con el perro durante Kukur Tihar.





Diwali para perros: ofrendas de comida

Las oraciones y las flores son ciertamente agradables, pero en lo que se refiere a los perros, su parte favorita de Kukur Tihar debe ser la comida. En el primer día de Diwali, Kaag Tihar, los alimentos se colocan en los techos de las casas como ofrendas a los cuervos. En el segundo día, ofrendas de comida son puestas para los perros en el hogar, así como en las calles para los perros callejeros.

Estas ofrendas de comida toman una variedad de formas. Dependiendo del celebrante, pueden incluir leche, huevos, carne, o alimentos para perros de alta calidad. Algunos incluso pueden ofrecer un poco de roti sel, un dulce frito similar a una rosquilla.


Esta es una visión muy general de Kukur Tihar. Si bien sus orígenes se remontan al hinduismo en Nepal, las variantes del día del perro son celebrados por distintas denominaciones del hinduismo y el budismo en todo el mundo. Kukur Tihar honra a los perros en todos sus aspectos: como guardianes, compañeros y amigos.

En 2014, la antigua alianza entre la humanidad y los perros se celebra el 22 de octubre.

Fuente: dogster.com


Video

15 junio 2017

¿Qué es un perro?


Parte I - El perro como individuo

Para comprender adecuadamente el comportamiento del perro es imprescindible encontrar la respuesta a una pregunta que en principio parece muy simple, pero que en realidad no lo es tanto. 


¿Qué es un perro? Si el perro no es un objeto, ni tampoco es un ser humano, al menos nadie pondrá en duda que para la mayoría de las personas es un ser muy especial, tan especial que muchas veces nos referimos a él como nuestro mejor amigo. Uno de los motivos que explican este sentimiento y que a su vez comienza a responder la pregunta antes planteada es que el perro es una creación del hombre. 

En realidad hace miles de años los perros no existían. Aparecieron en el mundo debido a un proceso realizado por el ser humano, que se denomina domesticación. Este proceso se realizó a partir del antepasado salvaje del perro. Sin embargo, uno de los interrogantes que hasta hace poco tiempo no tenía una clara respuesta se refería a cuál era ese antecesor. Una de las teorías más difundidas fue la enunciada por el etólogo austríaco Konrad Lorenz (1903-1989), Premio Nobel de Medicina y Fisiología en 1973, quien sostenía que la mayoría de las razas caninas descendían del chacal dorado (Canis aureus) mientras que sólo algunas de ellas descendían del lobo (Canis lupus). Esta teoría estaría sustentada por dos hechos concretos. Uno de ellos es que tanto el chacal como el lobo presentan el mismo número de cromosomas (material genético) que el perro, que por apareamiento se pueden obtener híbridos fértiles y que esta interfecundidad entre especies permitiría explicar la variedad de las razas actuales. Otro de los hechos es el notable parecido físico del chacal con algunas razas de perros, su facilidad para coexistir con el hombre y su tendencia a ladrar ante determinadas circunstancias. Sin embargo, esta teoría ha sido refutada debido a que las evidencias son insuficientes y, sobre todo, a que estudios anatómicos y de comportamiento social realizados en chacales indican que son muy diferentes de los lobos y de los perros.

La teoría más aceptada en la actualidad entre la mayoría de los científicos considera al lobo como al único antecesor salvaje del perro. Más aún, algunos científicos sostienen que el perro no es una especie diferente del lobo sino una subespecie. Por este motivo, en algunas publicaciones científicas ya no aparece el perro con su denominación usual de Canis familiaris, sino como Canis lupus familiaris, afirmando que el perro tal como lo conocemos en la actualidad no es otra cosa que un lobo doméstico. Sin embargo, esto no significa que lobos y perros presenten exactamente el mismo comportamiento. Ambos comparten patrones básicos, pero también existen notorias diferencias que aparecieron durante el proceso de domesticación que veremos más adelante.
Otro de los interrogantes que generan algunas discusiones en el ámbito científico es respecto de cuál de todas las clases de lobo fue la que dio origen a su congénere doméstico. 


Existen básicamente dos tipos de lobos: El hecho de que los perros cimarrones es decir, aquellos que han experimentado una mínima o nula selección por parte del hombre tiendan a parecerse a los lobos del sur ha motivado que muchos investigadores los señalen como los antecesores del perro. De hecho, para muchos científicos el antepasado salvaje más probable del perro es un pequeño lobo del sur de la India (Canis lupus pallipes). Sin embargo, estudios recientes indicarían que en realidad ambos tipos de lobo habrían dado origen al perro. La hipótesis más sólida sostiene que los lobos del norte serían los antepasados más probables de las razas nórdicas mientras que el lobo de la India lo sería de las demás razas. También existe una alta probabilidad de que después del origen del perro hayan continuado existiendo apareamientos entre perros y lobos, lo cual podría haber producido mayor variabilidad entre los animales. Esta última sería una de las razones principales que explicarían el porqué de la diversidad de razas caninas que existen en la actualidad. Finalmente, otra de las respuestas buscadas por los científicos se refiere a la antigüedad que tendría el perro en nuestro planeta. 


Hasta no hace mucho tiempo se sostenía, teniendo en cuenta diversos estudios arqueológicos, que los primeros antecedentes del perro doméstico databan de alrededor de doce mil años atrás, al final del pleistoceno, en la era paleolítica. No obstante, un estudio publicado en la revista Science en 1997 indica que estudios genéticos sugieren que el origen del perro podría remontarse a más de cien mil años, aunque es muy probable que estos animales fuesen imposibles de diferenciar del lobo. Por lo tanto, si bien es factible que el origen del perro se remonte tan atrás como sugiere este estudio, no es menos probable que diferencias fenotípicas marcadas entre lobos y perros no se hayan hecho evidentes hasta mucho tiempo después, hace alrededor de diez o quince mil años.

Parte II - Cómo el lobo se convirtió en perro

Como se mencionó anteriormente, el proceso por el cual el lobo se convirtió en perro se denomina domesticación. La domesticación es un proceso activo llevado a cabo por el ser humano, que consiste en la crianza y reproducción selectiva, durante cientos de generaciones, de especies de animales salvajes con el propósito de acentuar una serie de características deseadas. Los cambios ocurridos en los animales durante este proceso son de tipo morfológico, fisiológico y de comportamiento.

Si uno analiza la definición de domesticación descubre que es un proceso que puede llevar cientos o miles de años. Sin embargo, es muy frecuente escuchar a personas que conviven con animales salvajes -tales como pumas o leones- afirmar que ellas han domesticado a estos animales. Además de ser un despropósito utilizar a estas especies como animales de compañía, la afirmación es también incorrecta. En el mejor de los casos uno puede llegar a amansar a un animal -es decir, lograr disminuir su tendencia a escapar o atacar al ser humano-, pero no a domesticarlo. Esto es así porque el amansamiento ocurre a nivel del individuo y en relación con su propia experiencia, mientras que la domesticación ocurre a nivel de una especie en su conjunto. Además los cambios obtenidos durante la domesticación se transmiten a las sucesivas generaciones, a diferencia de lo que sucede con el amansamiento, proceso que ocurre en un animal y no se transmite a su descendencia.

El conocimiento de la diferencia existente entre domesticación y amansamiento es de vital importancia, según veremos, para comprender cómo el lobo se convirtió en perro.

Proceso de domesticación


Es probable que las primeras interacciones entre lobos y seres humanos primitivos tuvieran lugar en un marco de competencia por la comida, ya que ambos no sólo se alimentaban de los animales que cazaban sino que además utilizaban la misma estrategia -la caza en forma cooperativa-, para la obtención del alimento. No obstante, debido a que los lobos también podían actuar como animales carroñeros, con el tiempo algunos se fueron acercando a los campamentos de sus competidores en busca de desperdicios alimenticios.

Este acercamiento sin duda tuvo consecuencias en la interacción entre los lobos y los seres humanos. Estas son:

* Algunos ejemplares de lobo fueron cazados por los humanos para su propio alimento.

* Posiblemente varios indefensos lobeznos -es decir, las crías de aquellos animales capturados para la alimentación- también hayan sido atrapados con la misma intención. Sin embargo, seguramente muchos de ellos no fueron sacrificados sino conservados para convivir con los niños, como compañeros de juego, durante su etapa de socialización. Esta situación implicó un amansamiento de esos animales.

* El ser humano, producto de su inteligencia, posiblemente en lugar de eliminar a todos los ejemplares de lobo que se acercaban al campamento comenzó a seguir a algunos de ellos en sus cacerías, utilizándolos como detectores de potenciales presas.

De estas tres circunstancias, la segunda fue con toda seguridad la que mayor relevancia e importancia tuvo en lo que respecta al proceso de domesticación, ya que debió ser el origen de¡ vínculo directo entre el hombre y el antecesor del perro. La interacción entre ambas especies durante la primera etapa de la vida produjo la socialización de los lobeznos con el ser humano y, por consiguiente, su amansamiento en estado adulto. Estos animales amansados eran morfológicamente indistinguibles de sus congéneres salvajes pero ya acompañaban al ser humano, su compañero adoptivo, en las cacerías. Debido a que los lobos poseían una capacidad auditiva mucho mayor que los humanos, detectaban los peligros para el campamento mucho antes, por lo que seguramente empezaron también a ser utilizados como centinelas. A cambio de estos servicios estos animales comenzaron a recibir alimento, agua y otro tipo de cuidados. De esta forma la competencia entre ambas especies dio paso a la colaboración.Este nuevo vínculo se estrechó aún más debido a que además de compartir la misma estrategia para la obtención de¡ alimento, hombres primitivos y lobos poseían otras características en común. Tanto unos como otros poseían estructuras sociales muy complejas y parecidas. Los humanos convivían en grupos y los lobos en manadas, donde cada individuo desempeñaba un rol específico. Ambas especies establecían un territorio al que defendían y ambas formaban un estrecho vínculo entre el macho y la hembra de tipo monogámico. En los dos casos los individuos jóvenes eran cuidados por todo el grupo, dentro del cual había una relación de parentesco. Finalmente, tanto en uno como en otro las formas de comunicación se basaban en expresiones faciales y posturas corporales.
De todo lo explicado se deduce que al comienzo del proceso de domesticación no existía un propósito concreto por parte del ser humano, por lo que los primeros pasos fueron relativamente muy simples. De hecho en un principio no hubo ningún tipo de selección ni apareamientos controlados por el hombre, por lo que muchos de los lobos amansados continuaron apareándose con sus congéneres salvajes.Sin embargo, todo indica que el proceso se tornó mucho más complejo cuando comenzaron la crianza y los apareamientos en cautividad. A partir de ese momento surgieron las diferencias morfológicas entre estos animales y sus parientes salvajes. Por ejemplo, cualquier variación que apareciese en el color del manto producto de una mutación genética podía permitir identificar a un animal del otro; como consecuencia, esta característica era privilegiada y por lo tanto seleccionada. A partir de ese momento los animales comenzaron a ser mucho más dependientes de los humanos y se redujeron notablemente las posibilidades de apareamientos con animales salvajes.
Con el surgimiento de la agricultura, la protección de la propiedad cobró gran importancia y se empezaron a seleccionar a los individuos más aptos para cumplir con esa función. Esto marcó los comienzos de los planes de apareamiento destinados al desarrollo de las diferentes razas de perro. Probablemente eso sucedió en la antigua Grecia y en el Imperio Romano hasta su caída. Por ese entonces los perros debían cumplir ya diferentes funciones, lo cual explica la presencia de tres tipos diferentes de perros:

1. los perros pastores, de tamaño mediano;
2. los perros de guardia, de mayor tamaño;
3. los perros de caza, más pequeños y de patas cortas.

Más tarde en Europa, hacia fines de la Edad Media, comenzaron a crearse y desarrollarse diferentes razas de perro, aunque por ese entonces no existían más de una docena de razas distintas. Por supuesto en ese momento el apareamiento con animales salvajes era altamente indeseable e incluso el hombre ya los perseguía y los exterminaba. Después de la Revolución Industrial se dejó de utilizar perros en las diferentes tareas que hasta ese momento venían desempeñando. A partir de entonces prosperaron las competencias protagonizadas por los perros llamados "de exposición". Estas competencias surgieron en el siglo XVIII y fueron reglamentadas en el XIX. Sólo a partir de este momento y debido a la gran variabilidad genética que poseía el perro, comenzaron a proliferar las más de cuatrocientas diferentes razas que hoy conocemos y que compiten en numerosas exposiciones. Hace todavía menos tiempo apareció la categoría del perro de compañía, cuya principal función, tal como su nombre lo indica, es acompañar a los seres humanos a cambio de alimento, afecto y cuidados diversos. Esta nueva forma de relacionarse demuestra que aquel contrato de cooperación entre ambas especies todavía hoy permanece vigente.


Parte III - Diferencias entre el lobo y el perro

Si bien es cierto que el perro tal como lo conocemos hoy día comparte con su antecesor salvaje patrones básicos de comportamiento, no menos cierto es que a lo largo del proceso evolutivo que denominamos domesticación se produjeron cambios morfológicos, fisiológicos y comportamentales que hicieron que el perro se diferenciara del lobo.


Cambios morfológicos

Los primeros resultados de la domesticación consistieron en la aparición de un tipo de perro de menor tamaño que el lobo, con dientes más pequeños y mandíbulas menos potentes. Sin embargo, una de las consecuencias más importantes de la domesticación es que los animales obtenidos por este proceso muestran una gran variabilidad intraespecífica. Esto permitió que aparecieran razas caninas de tamaños sumamente diversos, a través de un proceso selectivo que abarcó a numerosas generaciones de perros. Es así que hoy en día podemos observar desde perros del tamaño de un chihuahua hasta del de un gran danés. Las diferencias morfológicas también se manifestaron en el sistema nervioso central. El animal doméstico presentó una disminución del peso del cerebro y una reducción del volumen del cráneo. Por ejemplo, este cerebro es de 150 a 170 centímetros cúbicos en el lobo y supera en al menos 30 centímetros cúbicos al de la mayoría de los perros; mientras el tamaño promedio del cerebro del lobo es al menos un sexto más grande que el de un perro de similar estructura física.

Cambios fisiológicos

Estos cambios producidos por la domesticación fueron más notorios a nivel del funcionamiento reproductivo. El lobo alcanza la madurez sexual aproximadamente a los dos años de edad, las hembras presentan un solo celo al año hacia fines del invierno y principios de primavera y el tamaño medio de la camada es de cuatro cachorros. En cambio, en el perro la madurez sexual aparece más de un año antes, las hembras presentan aproximadamente dos celos al año con menor relación con factores climáticos y el tamaño medio de la camada es de seis a ocho cachorros.

Cambios comportamentales

En cuanto a comportamiento se refiere, los cambios producidos por la domesticación fueron varios. En primer término, disminuyeron la agresividad y las reacciones de escape y de defensa que se observan en los animales salvajes. Como consecuencia, se produjo un aumento de la docilidad, imprescindible para facilitar el manejo de los animales. No obstante, después hubo un aumento de la agresividad que se observa en las razas de guardia, producto de una variación en las metas buscadas por el hombre a través de la selección de individuos que presentan estas características. La neofilia y la neofobia -es decir, la curiosidad y el miedo ante los estímulos nuevos y eventos poco familiares- son mucho más marcados en el lobo que en el perro. Esto se debe a que los animales excesivamente alertas o hiperactivos que exploraban absolutamente todo lo que acontecía a su alrededor o que se escapaban ante el más mínimo estímulo desconocido, no eran adecuados para el tipo de convivencia que necesitaba el ser humano con un animal doméstico.
 

El comportamiento sexual también presentó algunos cambios de importancia. Los componentes iniciales del cortejo, que constituyen una parte muy importante del comportamiento sexual del lobo, muchas veces son más reducidos o incluso inexistentes en el perro. Otra característica que presentan los lobos es la monogamia. Aunque los perros muestran preferencias en el momento de la elección de la pareja sexual, resulta muy frecuente observar animales que muestran una mínima selectividad en este aspecto. Todas estas modificaciones en el comportamiento sexual han traído como consecuencia más relevante un incremento de la actividad sexual durante el proceso de domesticación. La neotenia, retención de características juveniles en la edad adulta, también fue otro de los fenómenos ocurridos durante la domesticación. Debido a esto podríamos afirmar que el perro sería muy parecido en su comportamiento a un lobo en su etapa juvenil. Vale la pena recalcar nuevamente que los cambios morfológicos, fisiológicos y comportamentales ocurridos durante la domesticación no fueron producto de un cambio individual, sino de un largo proceso evolutivo en el que se vieron involucrados el hombre, el lobo y el perro.
 

Todos los perros pertenecen a la misma especie

Si consideramos que el perro es un "lobo doméstico", el siguiente interrogante es saber cómo es posible que todas las razas de perros, incluidos los mestizos, pertenezcan a una misma especie.

En primer lugar es importante saber que si bien los perros presentan una gran variabilidad en lo que se refiere al aspecto físico, al tamaño y al color, estas diferencias no alcanzan para demostrar que dos razas de perros -como por ejemplo, el pequinés y el dogo argentino- pertenezcan a especies distintas. Por el contrario, todos los estudios anatómicos han demostrado que esas diferencias son sólo superficiales. La estructura anatómica básica es muy similar si se compara la de un pequinés con la del lobo, la de un dogo con su antepasado salvaje, o la del dogo argentino con el pequinés. Esto mismo es válido en lo que respecta a los perros mestizos, ya que la única diferencia significativa con sus congéneres de pedigrí es que no son sometidos a procesos selectivos ni a apareamientos dirigidos.
En segundo lugar, todas las razas de perros, los mestizos y los lobos son genéticamente compatibles; por eso pueden ser apareados entre sí y producir una progenie fértil. Por supuesto que para poder cruzar un macho pequinés con una hembra dogo argentino sería necesario recurrir, a menos que el pretendiente tomase previamente un curso de escalamiento, a la inseminación artificial.


En tercer lugar es importante señalar que si bien las diferentes razas de perros presentan algunas diferencias particulares en lo que a comportamiento se refiere, los patrones básicos son similares en todas las razas existentes, incluyendo, obviamente, a los perros mestizos. 

Recuerdo que un día estaba en una playa evaluando, junto a su dueño, el comportamiento de un Dogo argentino de cinco meses. Transcurrido cierto tiempo llegó al lugar una persona que venía acompañada de un Pequinés macho de cuatro años. Como todo perro en edad juvenil, el dogo fue a buscar a su potencial compañero de juegos con el fin de pasar un buen momento. Sin embargo, el pequinés, que no tenía las mismas intenciones, lo recibió de mal modo. El dogo sorprendido por los ladridos y gruñidos salió corriendo mientras era perseguido por su malhumorado congénere, que después de unos metros interrumpió su persecución y regresó junto a su dueño. El propietario del dogo, perplejo por la situación, me miró apesadumbrado y me consultó acerca de la "cobardía" de su animal. A su vez, el dueño del pequinés, que me reconoció por mi participación en programas de televisión, se acercó para preguntarme el motivo por el cual un "enano cascarrabias" había logrado imponer su voluntad ante un perro cinco a siete veces más grande que él sin pensar en el riesgo que significaba cometer semejante "estupidez". 
Comencé por explicarles que la actitud del dogo nada tenía que ver con la cobardía ni la del pequinés, con la estupidez. En realidad si bien el pequinés era pequeño de tamaño, se sentía sumamente poderoso ya que era un perro adulto. A su vez se encontraba en un lugar muy conocido para él, lo cual aumentaba su seguridad. También era probable que al sentirse el dueño del territorio, interpretara que su jurisdicción era invadida por otro macho, lo que seguramente no resultaba de su agrado. Por el contrario, el dogo acudía al lugar por primera vez. Además, debido a su edad y según las reglas caninas, no tenía derecho a desafiar a un adulto, ni sentía el poder para hacerlo, a pesar de tenerlo. Finalmente, era probable que la actitud del pequinés hubiera sorprendido sobremanera al dogo, que no entendió cómo un animal tan pequeño tenía semejante carácter; asimismo esperaba ser bien recibido por alguien a quien él consideró, a la distancia, un pequeño cachorro. Apenas terminada mi explicación, el dogo había convencido a su circunstancial contrincante de que no estaba en sus intenciones disputarle dominio alguno ya que sólo quería compartir un sano e inofensivo juego. Esta situación dio origen al nacimiento de dos nuevas amistades: una entre congéneres caninos y otra entre congéneres humanos. 

En resumen, tanto el pequinés como el dogo actuaron según sus propias leyes y sensaciones, pero no según las expectativas humanas, debido a que biológicamente eran animales de la misma especie. Una nueva demostración de que si bien eran distintos por fuera, eran iguales por dentro. Esto confirmaba una vez más que las apariencias engañan.



Fuente: 

Foyel / www.comportamientoanimal.com - Extracto del libro "Nuestro perro"
Autor: M.V. Claudio Gerzovich Lis

02 junio 2017

Día del perro


En Argentina, el 2 de Junio es el Día Nacional del Perro, en homenaje al comportamiento de un perro que perdió la vida defendiendo a su guía.



Chonino era un ovejero alemán nacido el 4 de abril de 1975. El 15 de diciembre de 1977 ingresó a la Policía Federal Argentina luego de aprobar las pruebas de aptitudes físicas y psíquicas requeridas para ser un perro de Policía.



Fue adiestrado como perro de seguridad y clasificado como perro de presa. Esto significa que sólo podía entrar en acción cuando había peligro de vida tanto para sus conductores como para terceros inocentes.Su primer servicio lo cumplió en el estadio de River Plate, en el partido inaugural del Mundial de Fútbol de 1978, realizado en nuestro país.

El 2 de Junio de 1983 Chonino fue asignado para un patrullaje de la Comisaría 45°, en Capital Federal, a los Suboficiales Luis Sibert y Jorge Ianni. Ese día los policías identificaron a dos sospechosos y al exigirles ver su documentación se produjo un terrible tiroteo.
Uno de los policías, el amo de Chonino, fue herido. Fue entonces cuando, en defensa de su guía, el perro se abalanzó contra uno de los delincuentes. Al hacerlo, el otro bandido disparó contra él hiriéndolo de muerte. 


Pero Chonino en su boca tenía un trozo de bolsillo que contenía los documentos de los asaltantes. Gracias a este acto, los ladrones pudieron ser identificados. Cinco días más tarde, el personal de la Policía Bonaerense detuvo a los agresores.

Actualmente los restos de Chonino descansan en el Círculo de la Policía Federal Argentina. Para recordarlo, en el interior del Predio de Policía Montada, existe una estatua de bronce y en su honor la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires le dio su nombre a un pasaje del barrio de Palermo.

Desde 1991 la calle que une la Avenida Casares con la calle Salguero, en la Capital Federal, se denomina Pasaje Chonino. El 2 de junio de 1998, luego del ingreso de la Fanfarria, el comisario Jorge Depresbitero, jefe de la División Perros, anunció la inauguración de la Pista de Adiestramiento de Canes, llamada desde entonces, “Chonino”. La Policía Federal, a través de la División Perros, rinde cada año su homenaje a este perro ejemplar. 



A partir de 1996, por pedido de la periodista y escritora Cora Cané(*) y con el apoyo de sus lectores, se celebra todos los 2 de Junio el Día Nacional del Perro.

(*) Cora Cané es quien escribió  "Clarín Porteño" todos los días desde 1957 hasta 2014 (durante 57 años) en la última página del diario Clarín.

 

Fuente: losperrosprimero.com.ar