12 diciembre 2016

Incontinencia urinaria en perras castradas


Introducción

La incontinencia urinaria es la falta de control sobre la micción, lo que resulta en una pérdida incontrolada de orina en lugares y/o momentos inapropiados. En general, no da lugar a signos clínicos serios, sólo la pérdida de orina y, en algunos casos, una dermatitis alrededor de la vulva.




Entre las causas de incontinencia urinaria se encuentran:

1) Defectos congénitos:  generalmente se diagnostican en animales jóvenes y se debe a malformaciones o alteraciones del desarrollo del tracto urinario.

2) Problemas neurológicos:  resultante de traumatismos, tumores o cualquier problema que afecte la inervación del tracto urinario.

3) Insuficiencia del mecanismo del esfínter: éste es el tipo de incontinencia que se desarrolla en perras luego de la castración y es del que nos ocuparemos en este artículo.

La denominación insuficiencia del mecanismo del esfínter (IME) se utiliza para describir una debilidad del esfínter urinario. Si bien tanto machos como hembras intactas (sin castrar) pueden desarrollar este tipo de incontinencia, la mayoría de los casos se observan en perras luego de la castración. La IME es la causa más común de incontinencia urinaria en la perra. A menudo se describe como un problema multifactorial. Se cree que los factores involucrados son: la castración, la raza, el corte de cola, el tamaño corporal, la posición del cuello de la vejiga y la obesidad.

Hasta hace muy poco, se asumía que la edad a la que la perra era castrada influía sobre la posibilidad de desarrollar incontinencia urinaria. Se creía que si las perras eran castradas antes del primer celo tenían mayores posibilidades de desarrollar incontinencia.

Un estudio reciente realizado en Suiza mostró que esto no es así y que la incontinencia no tiene relación con la edad a la que el animal es castrado. En dicho estudio, sí se encontró una relación entre el peso corporal y el riesgo de incontinencia. Sólo 10% de los animales de menos de 10 kg desarrolló incontinencia, en contraste con el 30% de los animales de más de 30 kg. Razas como el Viejo Pastor Inglés, Rottweiler, Doberman, Weimaraner, Boxer, Springer Spaniel, y Setter Irlandés muestran un riesgo mayor de incontinencia. A las primeras 6 razas generalmente se les corta la cola y actualmente no se ha podido determinar fehacientemente si el mayor riesgo de incontinencia tiene que ver con este hecho o es simplemente una predisposición racial.



Patogenia 

La castración da lugar a una disminución del nivel de estrógenos debido a la eliminación de la fuente más importante de los mismos, los ovarios. Los estrógenos juegan un papel importante en el mantenimiento de las funciones del tracto urinario. Al disminuir el nivel de estrógeno, también disminuye la presión de cierre del esfínter uretral. Los estrógenos también influyen sobre la función de almacenamiento de la vejiga. Finalmente, los estrógenos influyen sobre la mucosa de la uretra. Luego de la castración se produce una atrofia de la mucosa uretral, lo que tiene un efecto negativo sobre el cierre de la misma.

Incidencia 

Aproximadamente el 20% de las perras castradas desarrolla incontinencia urinaria, según el estudio realizado en Suiza. Un estudio realizado en Holanda mostró que los animales se tornaron incontinentes entre los 2 meses y los 10 años posteriores a la castración.

Signos clínicos

Los dueños de los animales generalmente notan una pérdida pasiva e inconsciente de orina, principalmente cuando el animal está recostado, descansando o durmiendo. También se puede observar cuando ladran o cuando realizan cualquier actividad que produce la contracción del abdomen.

Tratamiento

Existen dos alternativas farmacológicas: tratamiento con drogas simpático-miméticas o tratamiento con estrógenos.

Tratamiento con drogas simpáticomiméticas:
Se utilizan para el tratamiento sintomático de la incontinencia urinaria. Los más utilizados son efedrina o fenilpropanolamina. El efecto más importante de estas drogas es un aumento de la contracción del esfínter. Una desventaja importante de estos productos es que pueden causar efectos colaterales tales como cambios de comportamiento (hiperactividad, letargia), aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria y problemas gastrointestinales. En la mayoría de los casos, la eficacia disminuye con el tiempo. Esto implica la necesidad de administrar dosis mayores con el consiguiente riesgo de mayores efectos colaterales. 

Tratamiento con estrógenos:
Si la causa de la incontinencia es la disminución del nivel de estrógeno, los animales pueden ser tratados con estrógenos con el fin de restablecer la contracción normal del esfínter y el restablecimiento del epitelio normal de la uretra. Si bien los estrógenos sintéticos han sido utilizados para el tratamiento de la incontinencia urinaria, los mismos se asocian generalmente con efectos colaterales tales como, atracción de machos, problemas medulares, hepáticos, etc. Por otro lado, la mayoría de los estrógenos sintéticos son inyectables, lo que hace difícil interrumpir el tratamiento en caso de que se observen efectos adversos.
Actualmente se encuentra disponible un estrógeno natural denominado Estriol.  Estriol ha sido utilizado en medicina humana por más de 30 años para el tratamiento de problemas menopáusicos. A diferencia de los estrógenos sintéticos, estriol no se ha asociado con efectos adversos luego del tratamiento, incluso luego de tratamientos prolongados. Se presenta en forma de comprimidos, lo que permite la mejor dosificación en función de la respuesta del animal al tratamiento. El tratamiento requiere la administración de un comprimido diario, aunque algunos animales responden a un tratamiento día por medio. 




Conclusiones
 

La incontinencia urinaria en perras castradas es un problema que tiene solución en un alto porcentaje de los casos. Sin embargo, siendo que la castración no es la única causa de incontinencia, es importante que sea su veterinario quien realice un diagnóstico preciso con el fin de instaurar el tratamiento más apropiado.


Fuente: petfanmx.com
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