28 septiembre 2016

En California es legal romper la ventana de un auto para liberar a un perro


Si el perro está sufriendo por la falta de oxígeno y el calor, quien tome cartas en el asunto no será juzgado



Todos vemos esta escena al menos una vez en la temporada de calor: un perro encerrado en un vehículo esperando a su dueño, jadeando y sufriendo por la falta de oxígeno. 

En California, EE.UU., luego de una serie de muertes asociadas a esta costumbre, se acaba de sancionar una ley que admite que un extraño rompa el auto si el animal que está adentro parece estar en peligro de vida.

La ley AB 797, firmada por el gobernador Jerry Brown el sábado pasado, requiere que la persona llame a la policía antes de hacer alguna acción. Si tardan en aparecer, el auto está cerrado y el perro parece empeorar, romperlo para salvarle la vida es una posibilidad que no tiene consecuencias legales para quien lo haga.



Algunos tienen dudas con respecto a cómo se juzgará cada caso, teniendo en cuenta que pueden pasar por vandalismo con facilidad. Pero otros están contentos por la concientización que viene con legislaciones como esta.

Fuente: La Nación

25 septiembre 2016

Un perro rescatado se hizo surfista

Hace siete años en las playas de Santos (Brasil), Parafina se refugió en un escuela de surf por miedo a los fuegos artificiales de año nuevo. 



Desde entonces se quedó cerca a la escuela y pasaba todo el día en la playa. Al perro le encanta el agua, el primer día que lo llevaron a nadar estaba de mal humor y una vez entró al agua salió completamente feliz.
Hace tres años el instructor Augusto Martins decidió adoptarlo y darle un hogar, también lo subió a una tabla y le enseño a surfear. 
Parafina se volvió toda una celebridad en Brasil y este domingo 25 de septiembre se presentará por primera vez en un campeonato de surf para perros en California (EE.UU.), donde —según los dueños de la escuela— tiene una gran oportunidad de ganar.

Video:
 


Fuente: pulzo.com

21 septiembre 2016

Pavlov estaba equivocado


Los perros prefieren las felicitaciones de sus dueños a la comida, según un estudio


Desde este momento, la frase "Qué vida más perra" adquiere otro significado. Un nuevo estudio realizado por la revista Social, Cognitive and Affective Neuroscience muestra que los perros prefieren las felicitaciones de sus dueños a la comida. La investigación es una de las primeras en combinar los datos de imágenes del cerebro con los experimentos de comportamiento para explorar las preferencias de recompensa de los perros. 

"Estamos tratando de comprender la base del vínculo entre perros y humanos y si es, sobre todo, acerca de la comida o acerca de la relación en sí misma", ha afirmado el neurocientífico de la Universidad de Emory y autor principal de la investigación, Gregory Berns. "De los 13 perros que completaron el estudio, se encontró que la mayoría de ellos o anteponían el cariño de sus dueños a los alimentos o parecían tener preferencia por ambos por igual. Sólo dos de los perros mostraron una fuerte preferencia por la comida", ha explicado.

LOS PERROS DE PAVLOV

Los perros estuvieron en el centro de los más famosos experimentos de condicionamiento clásico llevados a cabo por Ivan Pavlov a principios del siglo XX. Pavlov demostró que, si los perros están entrenados para asociar un estímulo particular con los alimentos, los animales salivan con la mera presencia del estímulo, a la espera de la comida.

"Una de las teorías acerca de los perros es que son primariamente máquinas de Pavlov: sólo quieren comida y sus propietarios son simplemente el medio para conseguirlo —ha señalado Berns— Otra teoría más actual, habida cuenta de su comportamiento, es que los perros valoran el contacto humano en sí mismo"

Berns dirige el Dog Project en el Departamento de Psicología de Emory, que está investigando cuestiones evolutivas que rodean al mejor y más antiguo amigo del hombre. 
El proyecto fue el primero en entrenar a los perros para entrar voluntariamente en un escáner de resonancia magnética funcional (fMRI) y permanecer inmóviles durante la exploración, sin restricción o sedación. En investigaciones anteriores, se identificó la región del núcleo caudado del cerebro canino como un centro de recompensa. También mostró la forma en que la región del cerebro de un perro responde con más fuerza a los aromas de los humanos conocidos que a los olores de otros seres humanos, o incluso a las de los perros familiares. 

Para el presente experimento, los investigadores comenzaron el entrenamiento de los perros asociando tres objetos distintos para diferentes resultados. Un camión de juguete de color rosa marcó una recompensa de comida; un caballero azul de juguete señaló elogio verbal del propietario; y un cepillo para el cabello no señaló ninguna recompensa, sirviendo como control.

Entonces, los perros fueron probados con los tres objetos en una máquina de resonancia magnética funcional. Cada perro fue sometido a 32 ensayos para cada uno de los tres objetos mientras se registraba su actividad neural. Todos los perros mostraron una activación neuronal más fuerte para los estímulos de recompensa en comparación con el estímulo que no señalizó ninguna recompensa, y sus respuestas abarcaron una amplia gama. Cuatro de los perros mostraron una particularmente fuerte activación para el estímulo que marcó el elogio de sus propietarios. Nueve de los perros mostraron una activación neuronal similar tanto para el estímulo del elogio como para el estímulo de los alimentos. Y dos de los perros mostraron consistentemente una mayor activación cuando se mostró el estímulo para la comida, según el estudio. 

Los perros se sometieron a un experimento de comportamiento. Cada perro estaba familiarizado con una habitación que contenía un simple laberinto en forma de Y: Un camino del laberinto llevaba a un plato de comida y el otro camino al dueño del perro. Los propietarios estaban sentados de espaldas a sus perros. Entonces, el perro fue puesto en libertad en varias ocasiones en la habitación y le permitió elegir uno de los caminos. Si iban con el dueño, el dueño les felicitaba.

"Hemos encontrado que la respuesta del caudado de cada perro en el primer experimento se correlacionó con sus opciones en el segundo experimento —ha añadido Berns— Los perros son individuales y sus perfiles neurológicos se ajustan a las opciones de comportamiento que adoptan. La mayoría de los perros se alternaron entre el alimento y el dueño, pero los perros con la respuesta neural más fuerte hacia los elogios optaron por ir con sus propietarios de 80 a 90 por ciento de las veces. Se muestra la importancia de la recompensa social y el cariño a los perros. Puede ser análoga a la forma en que los seres humanos sentimos cuando alguien nos elogia".


Fuente: Huffington Post

Pavlov estaba equivocado


Los perros prefieren las felicitaciones de sus dueños a la comida, según un estudio


Desde este momento, la frase "Qué vida más perra" adquiere otro significado. Un nuevo estudio realizado por la revista Social, Cognitive and Affective Neuroscience muestra que los perros prefieren las felicitaciones de sus dueños a la comida. La investigación es una de las primeras en combinar los datos de imágenes del cerebro con los experimentos de comportamiento para explorar las preferencias de recompensa de los perros. 

"Estamos tratando de comprender la base del vínculo entre perros y humanos y si es, sobre todo, acerca de la comida o acerca de la relación en sí misma", ha afirmado el neurocientífico de la Universidad de Emory y autor principal de la investigación, Gregory Berns. "De los 13 perros que completaron el estudio, se encontró que la mayoría de ellos o anteponían el cariño de sus dueños a los alimentos o parecían tener preferencia por ambos por igual. Sólo dos de los perros mostraron una fuerte preferencia por la comida", ha explicado.

LOS PERROS DE PAVLOV

Los perros estuvieron en el centro de los más famosos experimentos de condicionamiento clásico llevados a cabo por Ivan Pavlov a principios del siglo XX. Pavlov demostró que, si los perros están entrenados para asociar un estímulo particular con los alimentos, los animales salivan con la mera presencia del estímulo, a la espera de la comida.

"Una de las teorías acerca de los perros es que son primariamente máquinas de Pavlov: sólo quieren comida y sus propietarios son simplemente el medio para conseguirlo —ha señalado Berns— Otra teoría más actual, habida cuenta de su comportamiento, es que los perros valoran el contacto humano en sí mismo"

Berns dirige el Dog Project en el Departamento de Psicología de Emory, que está investigando cuestiones evolutivas que rodean al mejor y más antiguo amigo del hombre. 
El proyecto fue el primero en entrenar a los perros para entrar voluntariamente en un escáner de resonancia magnética funcional (fMRI) y permanecer inmóviles durante la exploración, sin restricción o sedación. En investigaciones anteriores, se identificó la región del núcleo caudado del cerebro canino como un centro de recompensa. También mostró la forma en que la región del cerebro de un perro responde con más fuerza a los aromas de los humanos conocidos que a los olores de otros seres humanos, o incluso a las de los perros familiares. Para el presente experimento, los investigadores comenzaron el entrenamiento de los perros asociando tres objetos distintos para diferentes resultados. 
Un camión de juguete de color rosa marcó una recompensa de comida; un caballero azul de juguete señaló elogio verbal del propietario; y un cepillo para el cabello no señaló ninguna recompensa, sirviendo como control.

Entonces, los perros fueron probados con los tres objetos en una máquina de resonancia magnética funcional. Cada perro fue sometido a 32 ensayos para cada uno de los tres objetos mientras se registraba su actividad neural. Todos los perros mostraron una activación neuronal más fuerte para los estímulos de recompensa en comparación con el estímulo que no señalizó ninguna recompensa, y sus respuestas abarcaron una amplia gama. Cuatro de los perros mostraron una particularmente fuerte activación para el estímulo que marcó el elogio de sus propietarios. Nueve de los perros mostraron una activación neuronal similar tanto para el estímulo del elogio como para el estímulo de los alimentos. Y dos de los perros mostraron consistentemente una mayor activación cuando se mostró el estímulo para la comida, según el estudio. 

Los perros se sometieron a un experimento de comportamiento. Cada perro estaba familiarizado con una habitación que contenía un simple laberinto en forma de Y: Un camino del laberinto llevaba a un plato de comida y el otro camino al dueño del perro. Los propietarios estaban sentados de espaldas a sus perros. Entonces, el perro fue puesto en libertad en varias ocasiones en la habitación y le permitió elegir uno de los caminos. Si iban con el dueño, el dueño les felicitaba.

"Hemos encontrado que la respuesta del caudado de cada perro en el primer experimento se correlacionó con sus opciones en el segundo experimento —ha añadido Berns— Los perros son individuales y sus perfiles neurológicos se ajustan a las opciones de comportamiento que adoptan. La mayoría de los perros se alternaron entre el alimento y el dueño, pero los perros con la respuesta neural más fuerte hacia los elogios optaron por ir con sus propietarios de 80 a 90 por ciento de las veces. Se muestra la importancia de la recompensa social y el cariño a los perros. Puede ser análoga a la forma en que los seres humanos sentimos cuando alguien nos elogia".


Fuente: Huffington Post

14 septiembre 2016

Benito, el cachorro que nunca se olvidó de su familia luego de haber sido robado y buscado por dos años


Durante un paseo, el perro fue arrancado de los brazos de Carla que no descansó hasta encontrarlo



Hay quienes no creen en las películas marketineras, románticas y de final feliz. La mayoría las descarta justamente por ese desenlace que parece puesto allí a la fuerza, a sabiendas de que, pase lo que pase, la parejita finalmente se reencontrará o el bueno terminará de alguna manera ganándole al malo de la historia. En la vida real los desenlaces no son siempre felices, y para los que tienen una mascota y por algún motivo son separados de ella, las esperanzas de encontrarla suelen ser altas al principio, aunque con el correr de los días la abrumadora realidad se hace evidente y el esperado reencuentro no siempre se concreta. La historia de Benito es, en este caso, un soplo de esperanza para aquellos que, más allá del paso del tiempo, no pierden las esperanzas de volver a reunirse con su mejor amigo.

Lo que sea con tal de tenerlo

"Era un sábado de verano, temprano a la mañana. Había salido a pasear a Benito por Olivos, aprovechando que aún no hacía tanto calor", rememora Carla. Su habitual paseo cerca de la costa era una de las salidas preferidas del perro, que aprovechaba a dar vía libre a su instinto inquieto para correr hasta quedar agotado, perseguir pequeños pájaros y luego echarse al sol junto a su dueña. Con poco más de un año, el cachorro era pura vitalidad y alegría, además de haber renovado los ánimos en la familia tras la muerte de Vico, quien los había acompañado durante 15 años. A dos cuadras de haber comenzado el paseo, un muchacho se cruzó en el camino de Carla con un cuchillo en la mano y bajo el evidente efecto de drogas o alcohol. En medio de insultos, le exigió su celular y un reloj. No contento con el botín, decidió llevarse también a Benito, a pesar de las súplicas y el llanto desconsolado de Carla. No pudiendo aún reponerse del shock, corrió hasta la comisaría cercana a hacer la denuncia. "Estaba segura que lo iba a recuperar, que iban a pedir rescate, y estaba dispuesta a pagar lo que sea con tal de tenerlo de vuelta", cuenta la joven, no pudiendo ocultar el dolor que le produce el recuerdo de aquel momento.

Soltarlo, jamás

Todas las páginas de Facebook de mascotas perdidas que había entonces tuvieron dando vueltas la foto de Benito con el cartel de "Buscado" durante mucho tiempo. Las paradas de colectivos y negocios del barrio fueron empapeladas con afiches, la voz se corrió con rapidez y amplitud. Todos en las cercanías conocían la historia del robo y la campaña por recuperarlo fue inmensa. Pero los días pasaban y ni noticias de aquel petiso de pelo blanco y orejas puntudas que había devuelto la alegría a cuatro miembros de una familia. "Todas las noches me iba a dormir mirando su foto y rogaba con todas mis fuerzas encontrarlo vivo. O que al menos quien lo tuviera lo quisiera y cuidara mucho. No podía hacerme a la idea de no verlo más", recuerda Carla.
Los meses se iban sucediendo pero la búsqueda no amainaba. Era imposible que hubiera desaparecido, que nadie supiera nada. Muchos llamaban reclamando la recompensa ofrecida pero ofrecían a cambio perros que a veces ni se parecían a Benito. Carla y sus hermanos se negaban a adoptar a otro perro, como muchos les sugerían: la perdida de Vico era muy reciente y la incertidumbre de no saber nada del paradero los carcomía.

Tarde y sin ilusiones

Una fría tarde de invierno, más de dos años después del robo, Mauro, el hermano de Carla, recibió un mensaje en su Facebook de alguien a quien no conocía, que no era uno de sus "amigos". Le decía que había leído sobre la desaparición de Benito en su momento y que el fin de semana anterior había acompañado a su novia a una campaña de adopciones en una plaza en Capital. Allí, le pareció ver a un perro muy parecido a Benito que fue adoptado por una familia con tres hijos pequeños, que quedaron fascinados con el carácter del perro. Mauro consiguió el contacto del refugio que había hecho la campaña y fue a verlos; sin avisar a Carla, su hermana ya había pasado por demasiadas desilusiones, y esta podía ser una más. "Pero algo me hizo ruido dentro cuando me contaron del caso, una sensación extraña. Lo tomé como una señal", dice Mauro.

En el refugio le confirmaron que, efectivamente, la semana anterior habían llevado a la campaña a un perro de las características de Benito. La manera en que había llegado a ellos era peculiar: una vecina de un barrio humilde de la zona sur lo había visto en una casa vecina desde hacía un tiempo, pero se percató al instante de que el animal no pertenecía allí, y que seguramente lo habían robado, modalidad muy común por aquellos pagos.La mujer sentía un especial amor por los animales y veía con dolor que el perrito no era cuidado con la más mínima atención. Una noche de tormenta, aprovechó la oportunidad y se lo llevó. No le costó demasiado: el pobrecito estaba bajo la lluvia torrencial, pegado a la enclenque reja de la propiedad. De allí al refugio, fue un solo paso. Estaba convencida de que en cualquier lugar estaría mejor que en su morada anterior.

Pruebas que conmueven

El voluminoso álbum de fotos de Benito fue clave para convencerlos de facilitar el teléfono de los flamantes adoptantes de ese perro que tanto se parecía a ese cachorro. Aún sin soltarle prenda a su hermana, Mauro fue a verlos. La emoción que sintió fue más fuerte de lo que pudo imaginar nunca. Ya era un perro adulto y algo más flaco, pero indudablemente se trataba de su Benito. Las orejas no eran tan largas, o quizás era el resto del cuerpo, que se había desarrollado más y lo había vuelto más proporcionado. Pero sus manchas negras seguían allí, inequívocas. Lo mismo que su mirada traviesa y ese carácter indómito, tan querible. Mauro se quedó quieto, semi oculto tras la puerta, observándolo jugar con los chicos de la familia. De repente, se le estrujó el corazón. "Era una mezcla de sensaciones. Por un lado la alegría y la sorpresa de verlo ahí, después de tanto buscarlo. Pero también me imaginaba el dolor de esos chiquitos si me lo llevaba...", se sincera.

Siempre Benito



Con una familia nueva, no pudo ignorar su nombre verdadero. Pero como todo en la vida, fue el destino el que tomó la decisión e inclinó la balanza. En una pausa del juego, el padre de familia presentó a Mauro a sus hijos, como si fuese un nuevo amigo. La primera reacción del perro fue acercarse a olerlo, como a cualquier recién llegado. "Por un momento pensé ´Me equivoqué´, porque no hizo ningún gesto de reconocimiento. Hasta que lo llamé por su nombre". Fue en ese momento en el que el perro se quedó quieto y paró aún más su ya alargadas orejas."Benito, Benito", volvió a llamarlo Mauro. "Ahí me agaché, se me acercó despacito y me olió con insistencia, como buscando algo. De repente me saltó encima y la sorpresa fue tan grande que me tumbó", recuerda el chico con ternura. "Los dueños de casa fueron comprensivos y, como gente que realmente quiere a los animales, entendieron por todo lo que habíamos pasado y me lo dieron, muy a pesar de los chicos", explica Mauro, que a cambio debió prometer un cachorro de Benito tan pronto como tuviera descendencia, como compensación.

Pero aún restaba el mayor desafío, el reencuentro con Carla. "Me hubiese gustado que fuera más sorpresa, pero eran tanta la ansiedad y la alegría que me fui directo a casa a llevárselo", confiesa. Sin embargo, le pudo imprimir un poco de magia a ese ansiado, postergado y prácticamente increíble reencuentro. Le pidió a su hermana que lo ayudara a bajar una caja muy pesada del auto, y cuando abrió la puerta se encontró con esa figura conocida sentada en el asiento del acompañante.

"Mi primera reacción fue quedarme rígida, en shock, no entendía nada. El enano me movía la cola pero no se despegaba del asiento. Cuando reaccioné, me senté en el asiento a su lado y despacito empecé a acariciarlo. No podía parar de llorar, no lo podía creer", vuelve a emocionarse Carla. A los pocos minutos, Benito fue deslizándose en su regazo y pareció entregarse por completo, como reasegurándose de que no quería despegarse de ese lugar, cálido y conocido, del que nunca debió ser separado. Hoy Benito sigue disfrutando de sus paseos matutinos junto a Carla y sus hermanos. "El temor de que vuelva a pasar siempre está, pero es mejor pensar que no, que fue solamente muy mala suerte. Igualmente estamos siempre atentos", reconoce.

Carla quiere dejar claro su mensaje: "Nunca dejen de buscar, nunca pierdan las esperanzas de reencontrarse con sus amigos, ellos siempre nos estarán esperando. Nunca nos olvidan, y eso nos da fuerza para no abandonar".


Fuente: Diario La Nación | Marina Mon

11 septiembre 2016

Perro ciego tiene su propio lazarillo


Hoshi, es un perro esquimal americano de 11 años al que tuvieron que extirparle los ojos luego de sufrir de un glaucoma infeccioso. 




Seis meses antes de su cirugía, su familia adoptó un Pomerania llamado Zen y los dos se hicieron amigos rápidamente. Ahora Zen actúa como perro guía y están juntos aún cuando no están sujetos entre sí.

 

Fuente: insideedition /YouTube

09 septiembre 2016

Estos son los primeros gemelos idénticos de perro que se conocen


El parto empezó a complicarse tanto que el sudafricano Kurt de Cramer decidió hacerle una cesárea a su perra lobero irlandés (Irish Wolfhound). El animal mostraba signos de angustia y esfuerzo abdominal prolongado. Se trataba en realidad de un procedimiento rutinario para una clínica veterinaria como la de Cramer, donde se hacen unos 900 al año. Pero había algo en este parto que era distinto.


Al principio pensó que se debía a un exceso del fluido que rodeaba al feto. Con mucha paciencia, De Cramer extrajo su feto haciendo una incisión en el útero del animal.Fue entonces cuando llegó la sorpresa. El veterinario no sólo encontró un cachorrito, sino dos, unidos a la misma placenta a través de sus cordones umbilicales. "Cuando me di cuenta que los cachorritos eran del mismo sexo y que tenía marcas muy similares, inmediatamente sospeché que se debía tratar de gemelos que se habían originado de la división de un embrión", dijo Cramer. 

La madre dio a luz a otros 5 cachorros

No hubo tiempo a detenerse y maravillarse por este descubrimiento, pues todavía le tocaba sacar a otros cinco -que, como suele ocurrir, aparecieron en el útero de la madre con sus propias placentas dispuestas en fila. Y sin embargo, no podía evitar pensar en que esta era la primera vez en sus 26 años de experiencia que asistía el parto de dos fetos de perros de la misma placenta.Así que inmediatamente después de concluir la operación llamó a otros especialistas en reproducción para confirmar sus sospechas. El equipo, que incluía a Carolynne Joone de la Universidad James Cook de Townsville, Australia y a Johan Nöthling de la Universidad de Pretoria en Sudáfrica, realizaron análisis de sangre a los gemelos cuando tenían dos semanas.


"Se veían muy similares", comenta Joone. "Pero los cachorros de la misma camada a menudo lo son y había pequeñas diferencias en las manchas blancas de las patas, pecho y la punta de sus colas".
"Inicialmente no estaba nada segura de que fuera monocigóticos (idénticos)". Sin embargo, los resultados confirmaron lo que Cramer sospechó desde el principio: la perra había dado a luz a dos cachorros genéticamente idénticos. Esto significaba que Cramer había asistido el primer parto de perros gemelos de los que se tenga registro.Un hallazgo que el equipo publicó en la revista Domestic Animals. Las dudas que surgieron al principio por las sutiles diferencias en sus pelajes se pueden explicar con el hecho de que a pesar de que tengan el mismo ADN, la forma en que los genes se expresan puede ser distinta.
 

"Los gemelos humanos también tienen los mismos genes, pero debido a que esos genes se expresan distinto en cada uno, tienen distintos patrones de lunares y huellas dactilares", explica Cramer. Cuando los perritos gemelos alcanzaron las seis semanas, el equipo volvió a tomar muestras de ADN, esta vez de su tejido.También analizaron al resto de la camada, "sólo para tener más idea de cuán similares eran con los cachorros", cuenta Joone. 

Si los otros cachorros de la camada hubieran tenido registros similares, el equipo no hubiera podido concluir convincentemente que los otros dos eran gemelos. Pero los resultados, una vez más, confirmaron que los dos cachorros eran genéticamente idénticos, mientras que sus hermanos sólo tenía los niveles que se suelen encontrar en los compañeros de camada. A menudo las perras suelen tener varios cachorros en un embarazo que con frecuencia tienen un parecido impresionantemente similar, y no es una práctica normal realizar análisis de ADN. 

Es por esto que Joones aclara que es difícil saber cuán extraño es que haya perros gemelos en el mundo. "Tuvimos mucha suerte que esta perra haya terminado teniendo una cesárea", agrega. "Sí, habría habido una placenta menos, pero como con frecuencia las perras se comen las placentas, el dueño no hubiera podido darse cuenta". Y si bien este es el primer caso confirmado, es imposible saber cuán raro es. "Han habido rumores sobre perros gemelos. Sencillamente hemos sido lo suficientemente afortunados para confirmar este genéticamente" 

Sin embargo, parece poco probable que los perros gemelos sean comunes."Nos ha llevado tanto tiempo encontrar una pareja monocigótica, que lo más probable es que sea un caso raro", reflexiona Joone. En muchas especies, los mellizos (nacido del mismo parto, pero originado de óvulos distintos) son comunes. (Si no pregunten a los conejos) Se cree que las crías idénticas son extremadamente raras en la naturaleza. La excepción somos nosotros y un tipo de armadillo que pare cuatrillizos idénticos, cada uno en su propia placenta.
 

Los cachorros gozan de perfecta salud

Y la razón por la que los gemelos es tan raro se debe a que cuando dos fetos comparten la misma placenta, no tienen los suficientes nutrientes de la madre y por ello es menos probable que sobrevivan. Por ejemplo, se han dado caso de gemelos en caballos, pero ninguno ha sobrevivido; la placenta de la yegua no es lo suficientemente eficiente como transportar oxígeno a los dos fetos. Esto significa que cuando un potro gemelo muere en el vientre, "el que queda vivo aborta debido a su vecino muerto", explica Jan Govaere, de la Universidad de Gante, en Bélgica, y quien en 2008 publicó un estudio sobre el aborto de potros gemelos en yeguas. "Es aún menos probable que unos cachorros que comparten la misma placenta y sobrevivan, debido a varias complicaciones relacionadas con el suministro de nutrientes y oxígeno a partir de una sola placenta", agrega.

Los gemelos Cullen y Romulus

Hoy en día, los cachorros gemelos siguen en buena forma. Al nacer habían sido un poco más pequeños, pero al alcanzar las seis semanas alcanzaron a sus hermanos en tamaño.
Y como ocurre con muchas cosas extrañas de la naturaleza, "la gente no suele darse cuenta de ello al menos que sepan observar", comenta Joone.

Fuente: BBC

04 septiembre 2016

Romeo, el perro que sobrevivió diez días entre los escombros del terremoto en Italia


Diez días después del devastador terremoto que sacudió el centro de Italia el 24 de agosto, los equipos de rescate lograron sacar vivo de entre los escombros a Romeo, un Golden Retriever que se encontraba entre las ruinas de una vivienda de Amatrice, una de las localidades más afectadas por el sismo, ubicada en la región del Lacio.



Los dueños de Romeo se salvaron del terremoto pero no sabían nada del perro desde entonces. Diez días después de la tragedia regresaron a lo que quedó de su casa para recoger algunos objetos personales y se dieron cuenta de que el perro estaba atrapado. El animal se encuentra bien, teniendo en cuenta las circunstancias, ya que pudo resguardarse en alguna cavidad entre los escombros y se presume que debe haber tenido acceso a agua y algo de comida.

Video:
 


01 septiembre 2016

Su perro entiende más de lo Ud. cree


Es la eterna pregunta para los dueños de mascotas: ¿Su perro entiende lo que está diciendo?  

Un nuevo estudio de imágenes muestra que los cerebros de los perros responden a las palabras reales, no sólo el tono en el que se dicen. El estudio probablemente sacude las investigaciones sobre los orígenes del lenguaje, dicen los científicos, así como puede satisfacer a los amantes de los perros.

"Es un importante estudio que muestra que los aspectos básicos de la percepción del habla se pueden compartir con parientes muy lejanos", dice Tecumseh Fitch, un biólogo y científico cognitivo de la Universidad de Viena, que no participó en la obra. Es decir, los bloques de construcción básicos de los lenguajes humanos, rara vez se encuentran entre otras especies. Los delfines nariz de botella y los loros hacen sonidos que funcionan como nombres. Y otros, como pollos, perros de la pradera y algunos primates, pronuncian llamadas de alarma que identifican a los depredadores específicos . Los perros no producen palabras, pero algunos son conocidos por reconocer más de 1000 palabras humanas, comportamiento que sugiere que pueden darle significado a los sonidos humanos. El nuevo estudio muestra que son de hecho las palabras mismas, y no el tono en que están habladas o el contexto en que se usan, que los perros las comprenden. Para averiguar cómo los perros procesan el habla humana, Attila Andics, neurocientífico de la Universidad Eötvös Loránd de Budapest y sus colegas utilizaron escáneres cerebrales con 13 perros a partir de cuatro razas: Border Collies, Golden Retrievers,  Crestados Chinos  y Pastores Alemanes. 



Los perros habían sido entrenados para estar inmóvilrs en el escáner mientras escuchaban grabaciones de la voz de su entrenador. Los perros tenían presente las palabras significativas ("¡bien hecho!" En húngaro) en un tono elogioso y en un tono neutro. También escucharon palabras sin sentido ("como si") en un tono neutro o amable de voz. Cuando los científicos analizaron las imágenes cerebrales, vieron que independientemente de la entonación: los perros del entrenador procesan las palabras significativas en el hemisferio izquierdo del cerebro, igual que los humanos, escriben en la revista Science.

Pero los perros no hacen esto por las palabras sin sentido. 

"No hay razón para esta diferencia acústica", dice Andics. "Esto demuestra que estas palabras tienen significado para los perros". Los perros también procesan la entonación en el hemisferio derecho de su cerebro, también como seres humanos. Y cuando escucharon palabras de elogio dichas en un tono de elogio, sin embargo, otra parte de su cerebro se iluminó: el área de recompensa. El significado y el tono mejorado entre sí. "Se integran los dos tipos de información para interpretar lo que escucharon, al igual que nosotros", dice Andics. Los nuevos resultados científicos se suman al conocimiento de cómo el cerebro canino procesa el habla humana. Los perros tienen áreas del cerebro dedicadas a la interpretación de voces y a distinguir sonidos (en el hemisferio izquierdo) y el análisis de los sonidos que transmiten emociones (en el hemisferio derecho).



El hallazgo "no significa que los perros entienden todo lo que decimos", dice Julie Hecht, que estudia el comportamiento y la cognición canina en la City University de Nueva York y que no participó en el estudio. Se espera que estudios similares se harán sobre los demás animales domésticos y lobos criados por humanos, para ver qué cantidad de esta capacidad está inicialmente en los perros y cuánto se debe a haber crecido entre seres humanos.

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Fuente: Science