04 agosto 2016

El hombre que dedica su vida a adoptar perros viejos que nadie quiere

Steve Greig se compromete a regalar un final feliz a los canes con vidas más difíciles  

Si alguna vez has visitado un refugio de animales, o especialmente si has asumido tareas de voluntario en uno de estos lugares, conocerás las dificultades que muchos de los que allí residen deben afrontar. Hablamos de los ejemplares de edad avanzada o con enfermedades crónicas, que tras una vida repleta de infortunio observan cómo la mayor parte de la gente pasa sin escogerles para llevárselos a casa. Resultar adoptados es para ellos como una lotería, aunque en ocasiones esa lotería puede tener nombre y apellido. Por ejemplo, Steve Greig



Este hombre oriundo de Denver (Colorado, EE.UU.), hijo de una pareja amante de los animales, creció rodeado de mascotas; y cuando se trasladó a su propia casa su perro le acompañó desde el primer día. Sin embargo, el can falleció después de algunos años y Steve se encontró sumido en una profunda depresión. Por más que pasaba el tiempo se veía incapaz de levantar cabeza y seguir adelante. Entonces ideó su propia terapia: «haré algo bueno que nunca habría hecho si mi perro no hubiese muerto».
Tras dar algunas vueltas al asunto se dirigió al refugio de animales más cercano. Allí formuló una petición tan clara como insólita: «quiero al perro menos adoptable que tengan, aquel al que nadie quiera». Así fue como un chihuahua de 12 años con un soplo en el corazón y problemas en las cuatro rodillas se convirtió en su nuevo compañero. 

El corazón de Steve Greig sintió alivio, pero pocos días bastaron para que comprendiese que aquello no era suficiente. Sabía que podía dar mucho más y estaba decidido a hacerlo, de modo que continuó adoptando bajo la misma premisa: llevar a su casa a los animales que nadie más quisiera. 
Una decena de perros ancianos, algunos gatos maduros, una pareja de patos, un conejo e incluso un pequeño cerdo llamado Bikini. Esa es la fauna que ha llegado a adoptar Steve, que vive por y para sus mascotas de edad avanzada. Se levanta a las 5 de la mañana para darles de comer, administrarles sus medicamentos y darles un paseo. Cuando el trabajo se lo permite, aprovecha el descanso de mediodía para regresar a casa y pasar un rato con sus compañeros. Y por supuesto, lleva periódicamente al veterinario a cada uno de ellos.



«Los perros viejos son sencillamente animales más sabios», explica apasionadamente Steve, «es gratificante saber que son felices y se sienten atendidos y queridos. Eso hace que mis días merezcan la pena». 
A través de su cuenta de Instagram, que acumula más de medio millón de seguidores, comparte las fotografías más hermosas y simpáticas de sus amigos de cuatro patas.
Fuente: abc.es