28 junio 2016

Darle huesos al perro...

Las opiniones sobre si es perjudicial o no dar huesos a nuestro perro son muy variadas


Muchos dueños le dan y han dado huesos a su perro desde siempre y nunca les ha pasado nada. Otros, han tenido que lamentar la pérdida de su mascota por ignorar hasta qué punto pueden ser perjudiciales los huesos en la dieta del perro. Si bien es cierto que en su estado natural el perro come carne cruda, huesos y todo lo que se le ponga por delante, nosotros como propietarios y responsables de nuestro perro debemos velar por su seguridad y por ofrecerle la mejor calidad de vida posible. Los huesos son un rico manjar para los perros: es un alimento entretenido y hasta divertido el poder mascar durante horas un hueso. 

En el mercado, existen numerosas alternativas para mascar: desde huesos de cuero a juguetes, que realizan la misma función y evitan incidentes y accidentes muy desagradables e incluso traumáticos. También puede optar por el cartílago de los huesos, que no es nada perjudicial y es un delicioso bocado.

Hay 5 problemas a los que los perros pueden verse enfrentados al roer un hueso:

1. Lesiones en la boca o en la lengua. Los huesos pueden ocasionar lesiones bucales en las encías, paladar y en la lengua, formando llagas y úlceras peligrosas para el perro. Es difícil curar la boca de un perro una vez lastimada y el riesgo de una infección es alto.

2. El hueso puede atorarse en la garganta. Si el perro intenta tragar el hueso o lo traga de forma accidental, éste puede quedar atorado en la garganta impidiendo la respiración.

3. El hueso puede atorarse en el esófago. Se trata del órgano que transporta la comida desde la boca hasta el estómago. El reflejo del perro será hacer arcadas para devolver el hueso, sin éxito. Este movimiento del esófago puede llevar a que el hueso que allí se encuentra genere lesiones.

4. Los huesos producen desgaste dental y hasta fracturas dentales que pueden ser muy dolorosas para el perro.

5. Los perros que no acaban de trocear el hueso y lo engullen entero, corren el peligro de morir, dado que el hueso queda atorado en los intestinos produciendo dolor, imposibilidad de defecar, e infecciones que pueden llevar a una cirugía de urgencia con la extirpación del colon.

Si observa que su perro ha comido huesos y vomita sangre, ha perdido el apetito o tiene dificultades para defecar, llévelo urgentemente al veterinario.


Fuente: afp | all for paws