15 julio 2014

El San Bernardo




El origen de los perros San Bernardo es difícil de precisar. Existen teorías que mantienen que descienden de los grandes perros empleados por los señores feudales suizos en la Edad Media. Estos descenderían a su vez de los molosos, grandes perros que las legiones romanas empleaban para todo tipo de cometidos. Los molosos tendrían sus antecesores en los grandes perros asirios, los cuales descenderían del Mastín Tibetano y se empleaban para la caza y el combate. 



En el Hospicio de San Bernardo se criaron, desde mediados del siglo XVII, perros grandes de montaña para guardia transporte y vigilancia. Estos perros pronto se utilizaron como perros de escolta y rescate para viajeros perdidos en la nieve. Al principio eran todos de pelo corto hasta que hacia 1830 los monjes quisieron mejorar la resistencia al frío de sus perros cruzándolos con el Terranova. La idea fue un fracaso ya que el pelo largo acumulaba hielo, haciendo a los perros más pesados y vulnerables a la congelación.

Hospicio de St. Bernard

Por ello los monjes se deshacían de los cachorros de pelo largo que nacían en las camadas regalándolos a los granjeros de los valles y de esta forma el San Bernardo se extendió por toda Suiza. La existencia de aquellos perros esta documentada, gráficamente desde 1695 y por escrito en unas crónicas del hospicio desde el año 1707.


Existen crónicas publicadas en muchos idiomas sobre las numerosas vidas que fueron salvadas por estos perros de la "muerte blanca". Se calcula que, a lo largo de dos siglos, los monjes y sus perros salvaron a unas dos mil personas atrapadas en la nieve y localizaron a más de doscientos cadáveres, que aún yacen en la morgue del Hospicio. Por aquel entonces se conocía al perro San Bernardo como "Barry-Hund", y el legendario perro llamado "Barry I", se convirtió en el símbolo del perro de rescate. 

"Barry", que significa "osito" en dialecto bernés, fue un nombre muy común entre los perros del Hospicio, y parece que en un principio los monjes empleaban la palabra para referirse genéricamente a todos ellos.

Durante un período de doce años, se atribuyó a Barry I el salvamento de cuarenta personas en el Puerto del San Bernardo. Quizá el más entrañable el de un niño cuya madre murió congelada en la nieve, siendo rescatado y trasportado durante la tormenta en plena noche hasta el Hospicio a lomos del perro. En el rescate no intervino ningún humano.
 

En Europa se considera a Barry como el mayor de los perros de búsqueda y salvamento. La inscripción en el monumento a Barry en Asnière, Francia,  dice: Salvó la vida de 40 personas. Fue muerto por la 41.ª Esto no es del todo cierto ya que si bien sufrió la agresión de un viajero que al ser socorrido le confundió con un oso, eso no le produjo la muerte. 

Fue jubilado en 1812 y llevado a Berna donde murió tranquilo un par de años más tarde. A su muerte, el cadáver fue entregado al Museo de Historia Natural de la Universidad de Berna, donde fue disecado y permanece expuesto al público.



Aun hoy día, los monjes del Hospicio del Gran San Bernardo continúan honrando al gran héroe poniendo siempre al perro más bello del Hospicio el nombre de "Barry". 


En la entrada  del  "Cimetiere des Chiens" (Cementerio de los Perros) de Asnières, París, hay un monumento dedicado a Barry.



Fuente textos: ekaitzen-jauna.com