30 enero 2014

El jadeo del perro



¿Cuándo es una mala señal?

El perro jadea de forma natural para refrigerarse y que baje su temperatura corporal. Esta reacción es normal cuando ha realizado ejercicio. Sin embargo, el sofoco también puede advertir que nuestro perro tiene problemas. El jadeo puede anticipar un peligroso golpe de calor. En otras ocasiones, conviene preguntarse si el perro jadeante no está obeso. Además, la respiración del can alerta de posibles enfermedades (como problemas cardiacos), e incluso, puede avisar que el perro tiene miedo de algo. En todos estos casos, es importante aprender a detectar cuándo el jadeo del perro es una mala señal. 


El perro no tiene la posibilidad de sudar tras realizar una actividad física fuerte, como en el caso de las personas. Tampoco durante los días de calor. El animal elimina la mayor parte del calor sobrante a través de su boca y su lengua. Ello explica que sea normal, e incluso saludable, que nuestro peludo amigo jadee tras los paseos o los juegos. Sin embargo, una respiración excesiva también puede ser la alarma de que el perro tiene problemas.
 
La llegada de un golpe de calor, determinadas enfermedades y algunos miedos extremos pueden causar un jadeo exagerado en el animal. Identificar estos sofocos no saludables es esencial para poder actuar a tiempo y proteger el bienestar del perro.

 

 

El jadeo puede anticipar un golpe de calor

"Un perro sano inhala aire entre diez y treinta veces por minuto", afirma la publicación científica 'Web Md'. Sin embargo, en ocasiones, el ritmo de la respiración se acelera y advierte que el perro se encuentra en problemas. Esto sucede durante el golpe de calor. El can carece de glándulas sudoríparas repartidas por todo su cuerpo, como sí tenemos los humanos. Las tiene en menor cantidad y concentradas, sobre todo, en las almohadillas de sus patas.

Cuando la temperatura del cuerpo del animal rebasa los 39ºC, el jadeo es la mejor forma de refrigerarse. El golpe de calor es muy peligroso para el perro, ya que puede provocar la muerte del animal. Por ello, hay que estar atento a algunas pautas para detectarlo a tiempo.

En primer lugar, conviene saber que los perros de razas chatas (o braquicefálicos, como el Bulldog ,Carlino, Pequinés, etc.) no son tan eficientes para reducir su temperatura. Por ello, los dueños de estos animales deben controlarlos tras los paseos, de forma especial durante el verano, cuando el riesgo de que padezcan un colapso aumenta. En cualquier caso, cuando el jadeo está acompañado por un exceso de babas, puede ser una mala señal. Conviene entonces llevar al perro a un lugar fresco y aireado, ofrecerle agua, cubrirlo con una toalla mojada y fría, y acudir de forma inmediata al veterinario. 





El perro jadeante, ¿no estará obeso?

Entre el 20% y el 40% de los perros están gordos, según la Asociación Mundial de Veterinarios de Pequeños Animales. La obesidad canina es una enfermedad crónica que favorece ciertas enfermedades en el animal y que, además, puede acortar su esperanza de vida.
Un can con sobrepeso, como les ocurre a los perros chatos, tiende a refrigerarse con dificultad y jadear más. Por este motivo, cuando la respiración fuerte es exagerada, conviene someter al perro a la prueba de la balanza.
Un can con exceso de kilos supera en un 20% su peso ideal. Sin embargo, apenas uno de cada tres dueños reconoce la obesidad de su mascota, según un estudio de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Para saber si un animal que jadea con frecuencia está gordo, además de la báscula, es apropiada la palpación. Su perfil adquiere formas redondeadas y las costillas no se diferencian de forma clara con el tacto: hay una fina capa de grasa entre nuestra mano y los huesos del perro. Un cambio de alimentación es esencial en estos casos. 



La respiración del can alerta de posibles enfermedades 

El sobrepeso y el calor, sin embargo, no son los únicos motivos que explican un jadeo alarmante en el perro. Un animal sofocado sin motivo aparente puede advertir de que ha sido envenenado o de que ha tomado alguna sustancia tóxica. Ciertas enfermedades crónicas, como la insuficiencia cardiaca, así como los problemas respiratorios asociados a dolencias como la laringitis o la neumonía, pueden desencadenar sensaciones de ahogo en el animal.

En estos casos, cuando se detecta el jadeo, conviene vigilar el comportamiento del perro. Observar si ingiere agua de forma compulsiva, si deja de comer, orina en exceso o sufre vómitos, ya que ayuda a reconocer a un perro enfermo. Ante cualquier síntoma, es importante realizar una visita pronta al médico canino. 


 

Un perro sofocado puede tener miedo

La angustia acelera el ritmo cardiaco y desencadena el jadeo desmesurado en el perro. Ello explica que, en ocasiones, cuando no hay otro motivo, el sofoco sea una respuesta a la sensación de ansiedad. Los perros que tienen miedo a las tormentas suelen respirar de forma extrema durante los aguaceros con truenos, o cuando hay uso de pirotecnia ruidosa.

Los gritos y el nerviosismo del dueño también son capaces de atemorizar al animal, que comenzará a jadear. En estos casos, además de evitar el tono alto al dirigirse al animal, es útil llevarle a un lugar aireado. Si el pánico no remite, o incluso se incrementa, conviene acudir al veterinario o consultar a un etólogo canino. 


El jadeo supone una gran pérdida de agua para el perro, por lo cual para evitar una posible deshidratación, deberá tener siempre disponible agua fresca y limpia.



Fuente: eroski consumer