20 diciembre 2013

El Labrador Retriever y el color




El estándar de la raza Labrador Retriever la define como unicolor en negro, amarillo o hígado-chocolate. Es decir, el Labrador es totalmente negro, chocolate o amarillo.

El labrador negro tiene todo el cuerpo del mismo tono. El color de los ojos en los labradores negros es avellana o marrón, cuanto más oscuros mejor. La nariz, los labios y los bordes de los ojos también son negros.

El amarillo puede ir del tono amarillo crema casi blanco al amarillo rojizo-zorro. Los labradores amarillos suelen presentar variaciones de tono, en especial en la espalda y las orejas.   Los ojos también son color marrón o avellana La pigmentación de la nariz, los labios y los párpados se prefiere que sea los más oscura posible, y en algunos ejemplares puede variar durante el invierno o durante el celo en las hembras

El Labrador chocolate es el menos frecuente dentro de la raza, el color chocolate puede variar del chocolate con leche hasta el chocolate oscuro.  Los ojos en los labradores chocolate suelen ser más claros que en ejemplares de otro color. La nariz, los labios y el borde de los ojos suelen ser de un color similar al manto, chocolate.






Los tres colores se pueden cruzar entre sí, aunque hay que tener especial cuidado al cruzar ejemplares amarillos y chocolate ya que ambos colores son genéticamente recesivos y pueden surgir problemas de pigmentación.

Evidentemente con la edad empiezan a salirles canas, a unos más que a otros.  En los labradores negros o de colores más oscuros se aprecian mejor que en los de tonos claros.

La genética analiza los resultados de la interacción de un grupo de genes que llevan a una gran variedad de resultados: que los perros tengan la cabeza larga o corta, las patas fuertes o débiles, la cola ancha o fina,  todo esto depende de la combinación de genes del padre y la madre.


Cada célula del perro o de cualquier otro animal contiene un núcleo en  el que se encuentran unas "cintas" llamadas cromosomas. El número de éstos es constante en cada especie, y los perros tienen 78. Los cromosomas se organizan en pares, y cada cromosoma de cada par viene de uno de los progenitores. Las células sexuales sólo tienen 39 cromosomas, de modo que al juntarse en la concepción concretan la célula normal de 78 cromosomas con que se irá formando el cachorro concebido. Las células sexuales son, entonces, la única excepción al número de 78 cromosomas en el perro. El hecho que las células sexuales del padre y la madre se unan para formar la genética del cachorro indica que, contrariamente a algunas expresiones "populares", los genes afectan por igual la descendencia sin que importe si provienen de la madre o del padre.

El cromosoma está compuesto por genes, probablemente miles de ellos; es necesario comprender que el gen es la unidad hereditaria que contiene una instrucción específica respecto de alguna característica del animal; esta instrucción no cambia sino que se repite de generación en generación. Cada gen se encuentra en una ubicación específica dentro de un cromosoma específico, y esa ubicación se llama el locus, expresión en latín que significa lugar (plural loci).





Como cada gen está en un locus específico de un cromosoma, y hay dos cromosomas idénticos en cada perro, quiere decir que hay dos genes en ese locus (uno en cada cromosoma), que de algún modo están "compitiendo" por determinar una característica del perro. Estos dos genes se llaman "alelos". Hay alelos dominantes y recesivos. Dominar aquella "competencia" significa que si un determinado alelo está presente, eso alcanza para determinar la característica del perro. Los recesivos, en cambio, no marcan por sí solos, sino cuando el otro alelo es igualmente recesivo, y se juntan para determinar la característica.


Hay muchas características del perro que son determinadas por una variedad de genes, cuyo análisis es sumamente complejo. El color del pelaje de los Labradores es, en cambio, uno de los casos más simples. Por dos cosas; la primera es que entre perros negros y amarillos, hay dominio genético simple: el negro domina al amarillo. En otras palabras, la situación es simple porque hay un gen cuya presencia determina la apariencia, dominando al otro. De ahí los nombres: en un caso hablamos de dominante, y en el otro de recesivo porque no se manifiesta en esta generación pero permanece, y se trasmite sin cesar a las siguientes generaciones, a la espera de aparecer más adelante.

Conviene mencionar aquí la diferencia entre el genotipo, la constitución genética del animal, y su fenotipo, o apariencia externa. En los casos de dominio simple, si el genotipo contiene un gen dominante, el fenotipo lo mostrará.





La segunda razón de la simplicidad de la herencia del color del pelaje en los Labradores es que, en los perros en general, hay tres genes que afectan el color del pelaje: el locus Ay, el locus B1, y el locus E.
La simplicidad referida antes se debe a que en los Labradores el locus Ay no juega rol alguno, si así fuera, veríamos gran cantidad de cosas ( manchas como los Dálmatas, con dos colores como los Pastores alemanes, etc.), que no vemos en materia de resultados de cruces de Labradores.
Por lo tanto, en esta raza sólo los loci Bb y Ee  van a determinar el pelaje. El locus E determina la existencia de pigmento oscuro, de modo que cada gen e (recesivo) implica que un progenitor no aportó pigmento oscuro. Por su parte, el locus B determina que ese pigmento oscuro queda de color negro si hay al menos un gen B dominante, o si se oxida a un color marrón cuando hay dos recesivos b.






Fuente: Dena Seawind y Retievers La Solana