22 julio 2013

Leptospirosis




¿Qué es la leptospirosis canina?
La leptospirosis es una enfermedad infectocontagiosa producida por un microorganismo del género Leptospira, que afecta al hombre, animales domésticos (perros, gatos, bovinos, caballos, cerdos, etc) roedores y animales silvestres (mamíferos, aves, peces y reptiles).
La leptospirosis es una de las zoonosis de mayor difusión en el mundo.

En el caso del perro y gato, desde el punto de vista etiológico, las leptospiras pertenecen a la especie L.Interrogansy los serovares más frecuentemente aislados son:
– Perros: Canícola, Icterohaemorrhagiae, Grippothyphosa, Pomona y Bratislava
– Gatos: Bataviae, Canícola, Gryppotyphosa, Pomona

Los gatos parecen menos susceptibles a la leptospirosis que los perros.


 


¿Cómo se contagia el perro?
Se pueden contagiar por contacto con otros animales infectados a través de su orina, generalmente cuando existen abrasiones o soluciones de continuidad en la piel. Asimismo, puede haber una transferencia venérea y placentaria, así como a través de heridas por mordedura o ingestión de tejidos infectados.
 

También se puede contagiar de forma indirecta por diferentes vías como roer objetos contaminados con orina o tierra que tienen leptospiras. También por beber agua o orina contaminadas, lamer órganos genitales de perros afectados, alimentos o ropa contaminada.
La transmisión indirecta de leptospirosis puede aumentar cuando los factores ambientales que favorecen la supervivencia de Leptospira son óptimos.
En consecuencia los brotes de enfermedad aumentan en periodos de fuertes lluvias, en zonas bajas e inundables donde el agua queda estancada. En áreas áridas o durante las sequías son más comunes las infecciones de animales ya que se congregan alrededor de las fuentes de agua. Un pH neutro o ligeramente alcalino, así como temperaturas ambientales entre 0º C y 25º C favorece la supervivencia de este microorganismo en el suelo. Las necesidades de temperatura y pH para su supervivencia parece explicar una mayor incidencia de leptospirosis a finales de verano y principios de otoño y en zonas como el sur de Estados Unidos y regiones con clima similar en el mundo.
 

Los roedores son los principales difusores de esta enfermedad. Se sospecha que entre el 20 al 60% de los roedores están infectados de leptospira.
Los perros que se recuperan excretan microorganismos por la orina de forma intermitente durante meses después de la infección, hasta incluso 700 días.

 
¿Cómo se manifiesta la leptospirosis en los perros?
En la leptospirosis canina los signos clínicos dependen de la edad e inmunidad del huésped, los factores ambientales y la virulencia de los serovares infectantes. Se afectan con mayor gravedad animales jóvenes que adultos y más comúnmente perros de caza grande (> 15 kg) y adultos que viven en el exterior.
 

El curso de la enfermedad puede ser desde sobreagudo, con una evolución de 2-4 días y muerte del 60% de los enfermos, hasta agudo, subagudo y crónico. Los animales con infección crónica suelen ser portadores asintomáticos que eliminan leptospiras por vía urinaria. Tras un periodo de incubación de 5 a 20 días hay unos síntomas generales como: fiebre, apatía, anorexia, vómitos, deshidratación, temblores musculares.
 

Se pueden describir distintos cuadros clínicos o síndromes predominantes en función del serovar que esté infectando:
· C. Urémico
· C. Grastrointestinal
· C. Hemorrágico o agudo
· C. Ictérico
· C. Infertilidad o abortos
C. urémico. Está ocasionado por el serovar L. Canícola y generalmente afecta a adultos. En este cuadro se observa:
– Poliuria, oliguria, anuria
– Polidipsia
– Dolor en región lumbar. Marcha rígida
– Vómitos incoercibles y diarreas
– Mucosas congestivas ó parduscas
Úlceras en cavidad bucal, lengua y amígdalas
C. gastrointestinal. Está ocasionado por el serovar L. Canícola y generalmente afecta a jóvenes. En este cuadro se observa:
– Similar al anterior con vómitos y diarreas incontroladas
C. hemorrágico o agudo: Está ocasionado por el serovar L. Icterohaemorrhagiae. En este cuadro se observa:
- Mucosas hiperémicas.
- Petéquias en mucosas.
- Equimosis y epistaxis
C. infertilidad y abortos. Ocasionado por L. Bratislava y produce problemas de infertilidad y abortos.
C. ictérico: Está ocasionado por el serovar L. Icterohaemorrhagiae y se observa:
– Vómitos y diarreas
– Ictericia
– Orina castaña o verdosa
- Ascitis, dolor en área hepática

 
¿Cómo se diagnostica las leptospirosis?
Para diagnosticar este proceso el veterinario se basa en una buena anamnesis junto con una exploración del animal, observando todos los signos clínicos y los resultados obtenidos del análisis de sangre, orina y las pruebas serológicas.
Generalmente en los análisis de sangre nos podemos encontrar: Anemia, trombocitopenia, leucosis con neutrofilia. Aumento de creatinina, nureico, bilirrubina, fosfatasa alcalina, ALT, AST.
En los análisis de orina, se suele observar: hematuria, proteinuria, bilirrubinuria, hemoglobinuria, urobilinogeno y urobilina, cuerpos cetónicos, pigmentos biliares, cilindros hialinos, cristales de colesterina, leucocituria.
Como pruebas serológicas las más utilizadas son la aglutinación microscópica y la técnica ELISA. También se puede proceder al aislamiento de la leptospira a partir de sangre o más tarde la orina en medios especiales.

 
¿Cómo es el tratamiento frente a este proceso?
La leptospirosis se trata con antibióticos y debe hacerse un tratamiento sintomático o de sostén a base de hidratación endovenosa, corrección de la acidosis, tratar la anemia, dar protectores hepáticos, antieméticos, vitaminas, etc.

 
¿Cómo se previene esta enfermedad?
Lo primero es aislar al animal enfermo para evitar contagios, teniendo especial cuidado con la orina donde se van a eliminar las leptospiras y puede infectar a otros perros e incluso al hombre. Se recomienda el uso de guantes de látex y desinfección. Además se deben controlar la presencia de roedores en los colectivos caninos y conservar las condiciones ambientales que no favorezcan la supervivencia de este microorganismo.
 

La mejor forma de prevenir este proceso es mediante la vacunación.
Generalmente se suelen utilizar vacunas muertas que incluyen los serovares L. Canícola y L. Icterohaemorrhagia, con lo que las vacunas actuales no protegen de forma cruzada contra otros serovares importantes que causan infección, como grippotyphosa, pomona, hardjo y Bratislava.
Hay distintos programas de vacunación frente a este proceso. Se puede vacunar con vacuna exclusiva frente a leptospira, aunque muchas veces se vacuna con una vacuna combinada frente a otros procesos como hepatitis y moquillo (vacuna triple), y en ocasiones con parvovirosis. La protección que se alcanza tras la inmunización suele ser durante 6 a 8 meses por lo que se suele revacunar anualmente.
 

La vacunación es eficaz para reducir la prevalencia y gravedad de este proceso, pero no impide el estado de portador, que se acompaña de posible riesgo zoonótico. Por lo tanto, debe ser el veterinario quien nos aconseje cómo, cuándo debemos vacunar a nuestro amigo. 


Fuente: zoopasion.com