18 enero 2013

Beppo, el gato de Borges




En el libro "Chatran y su mundo astral" del historiador argentino Vicente O. Cutolo,  hay un capítulo dedicado a "Beppo, el gato de Borges", allí cuenta que a Borges le impresionaban y seducían los felinos desde pequeño, inclusive muestra algunos dibujos de tigres hechos cuando era niño. También escribió algunas obras inspiradas en el tigre como El oro de los tigres (1972), Historia de la Noche, Rosa y azul, La rosa de Paracelso y Tigres Azules (1977).




Dice Borges que le trajeron a Beppo del barrio de la Boca, y que "se llamaba Peppo, pero que era un nombre horrible, entonces se lo cambié enseguida por Beppo, un personaje de Byron. El gato no se dio cuenta y siguió su vida".

Beppo era un gato blanco que acompañaba a Borges todo el tiempo y le gustaba jugar con los cordones de sus zapatos o sentarse en su falda. Borges ya estaba ciego, y le gustaba acariciarlo y recorrerlo con sus manos. Beppo murió en 1985, con más de 15 años.
La muerte de Beppo le produjo a Borges mucha tristeza, pero como tenía un gran manejo de la ironía, cuentan que una vez dijo "Quisiera morirme hoy mismo y no tengo la suerte que tuvo Beppo; aunque a lo mejor sí, ahora que estoy con gripe tal vez muera."

Cita Epifanía Uveda "Fanny" (la mucama de Borges). "El gato se llamaba Pepo por la Pepona Reinaldi, un jugador de futbol. Borges recordó un poema de Lord Byron que se llamaba Beppo y lo rebautizó".
Un día Fanny vio que Beppo se miraba en un espejo y creía ver otro gato, posiblemente a un rival. Entonces se lo contó a Borges y éste escribió el poema El gato blanco que es encuentra en el libro "La Cifra" de 1981.


 El gato blanco y célibe se mira  
en la lúcida luna del espejo

y no puede saber que esa blancura 
 y esos ojos de oro, que no ha visto 
 nunca en la casa, son su propia imagen.


¿Quién le dirá que el otro que lo observa

es apenas un sueño del espejo?


Me digo que esos gatos armoniosos,

el de cristal y el de caliente sangre,

son simulacros que concede el tiempo

un arquetipo eterno. Así lo afirma,

sombra también, Plotino en las Ennéades.


¿De qué Adán anterior al Paraíso,

de qué divinidad indescifrable

somos los hombres un espejo roto?


Fuente: Dr. Rubén M. Gatti /Centro de Medicina Felina BA