24 diciembre 2008

Tomarctus. Antecesor del perro.



Tomarctus, minúsculo y de patas cortitas, carnívoro preferencial y necrófago, progenitor del perro marsupial, de  los perros, de los lobos, zorros, coyotes, fenecos, chacales, pero no emparentado con las hienas, más cercanas a los felinos, sus enemigos naturales. El Adán canino se rascó en este planeta hace 10 millones de años. De hábitos definidos, desarrolló fuertes instintos sociales que prevalecen hoy día en los perros domésticos y salvajes.

Estudiando el ADN mitocondrial de poblaciones de lobos de 27 localidades y de 67 razas de perros, incluídos los Rottweilers, situados en diferentes lugares del mundo, se aseguró que las secuencias de ADN tanto de perros como de lobos demostraba que el lobo era, como ya se sabía, el antecesor directo del perro y que los diferentes de perros no descienden  de una  sola población de lobos de un lugar determinado sino que surgieron de diversas poblaciones de lobos en diferentes lugares del planeta durante distintos períodos de cambio climático. 
Su pacificación fue cosa de tiempo. No es difícil imaginar una evolución conjunta de carroñeros que compartían los restos que dejaban los grandes devoradores.  

Hombre y perro  primitivos aprenden a comer hueso hasta la médula, el cerebro humano crece, el primate se yergue y desarrolla su oralidad desatada, crea palabras, cuenta, canta... El can permanece  introspectivo, vigilante, acompaña, apoya y aúlla a la luna en las noches de desesperanza.  La comida mejoró en una época pero luego fue transformada en algo extraño pero que llenaba, la fiereza reposó y la vigorosidad pasó a ser postal de recuerdo. 
En escasas generaciones el hombre desperdicia el mundo. Los salvajes que quedaron fue porque el frío extremo los dejó olvidados o por la fuerza del hambre...
 




Los  descendientes del Tomarctus  vagan por calles de ciudades llenas de descerebrados que no se hicieron cargo del compañero de ancestros, del hermano que no habla, del que con paciencia espera el día en que todo vuelva a ser tan sencillo como antes.