21 septiembre 2017

Frida, la perra rescatista


Terremoto del 19 de septiembre de 2017 en México

 

19 septiembre 2017

Ansiedad por separación



"Pancho", un Boxer de 1 año de edad produce destrozos en la casa al dejarlo solo.



Fue adquirido en un negocio de mascotas a los 4 meses de edad proveniente de un criadero. La familia está formada por un matrimonio con dos hijos adolescentes.

La conducta destructiva comenzó a los 7 meses de edad. Actualmente cuando queda solo lo recluyen en la cocina donde tira el agua, llora, ensucia las paredes con las patas, rasca la puerta. Es muy apegado a la dueña, queriendo estar siempre cerca de ella. Hay rituales de salida y llegada.  Cuando ella llega se agita, salta, babea, recién luego de un rato se calma. Come dos veces por día antes que los dueños. Pide comida en la mesa. Duerme sobre la cama de la hija. En el consultorio está pendiente de la dueña saltándole constantemente.


Diagnóstico: Ansiedad por Separación

Se trata de un trastorno del comportamiento que se presenta en perros de cualquier sexo, raza o edad, cuando son separados de su propietario.

Algunas de las conductas presentadas son:

•    Vocalización
•    Destrucción de mobiliario o artículos personales del dueño.
•    Rascado, hábito de excavar, masticación.
•    Micciones y defecaciones dispersas.
•    Vómitos, diarrea, ptialismo excesivo.
•    Anorexia, bulimia, potomanía.
•    Excesivo lamido hasta auto-mutilación.
•    Hiperactividad, depresión.
•    Saludos muy intensos al reencuentro.
•    Manifestaciones de gran apego con el dueño.

     

Etiopatogenia


Se trata de un hiperapego con uno o varios miembros de la familia alrededor del cual centra toda su actividad. Generalmente el cachorro es separado de su madre a los 2-3 meses de edad y genera un apego con uno de sus propietarios, a menudo aquel que le da la comida, los cuidados y el que le brinda más cariño. Si al llegar a la pubertad no ocurre el desapego (cosa que de permanecer con la madre ocurriría sistemáticamente), se genera un estado de dependencia afectiva que es el origen de la Ansiedad por Separación, apareciendo algunos de los signos antes descrito. Hay una exacerbación del comportamiento exploratorio buscando al ser de apego.

Existen además factores que incrementan esta patología, por ejemplo los rituales de salida y llegada que realiza el propietario con el fin de apaciguar al perro.


Otros factores desencadenan o predisponen la Ansiedad por Separación, por ejemplo:


•    Cambios en horarios,  en la rutina del dueño o más horas solo.
•    Mudanzas.
•    Luego de estar en un pensionado.
•    Menos atención del dueño por la presencia de un bebé u otro motivo.
•    Factores ambientales como menos tolerancia al ruido en los animales que viven en la ciudad.
•    Factores socioculturales como mayor predisposición en aquellas familias sin hijos o cuando estos son adolescentes o donde recientemente murió otro perro.

Es necesario hacer un diagnóstico diferencial con otras patologías que pueden presentar algunos de estos signos, como Síndrome de privación, Sociopatías, Síndrome de hiperapego del adulto, Depresión de involución, Síndrome de hipersensibilidad-hiperactividad, Conductas destructivas de otro origen, Mal aprendizaje del aseo, Comportamiento normal del cachorro.


Tratamiento:


El tratamiento se basa en una combinación de un tratamiento cognitivo-conductual, ambiental, metodológico y farmacológico.


Tratamiento Cognitivo:


•    Modificar la relación del animal con su dueño favoreciendo el desapego no respondiendo a sus exigencias

•    Que no duerma cerca del dueño.


Tratamiento Ambiental:


•    Incrementar el ejercicio estableciendo 2-3 paseos diarios, especialmente antes de quedarse solo.     

•    Estimulación del entorno con juguetes para masticar, huesos de cuero, etc.   
•    Que no quede el animal encerrado en una sola habitación, por ejemplo que  tenga acceso a un patio. 
•    Proporcionarle otro animal de compañía.   

     

Tratamiento Metodológico:

•    Obediencia: que responda a las órdenes de sentado y quieto para acostumbrarlo a estar lejos del dueño y para controlar la excitación al regreso.

•    Desritualización de las partidas y del regreso ignorando al perro 20 minutos antes de irse y lo mismo al regresar hasta que se calme.
•    Desensibilización a  las señales de partida (tomar las llaves, abrir y cerrar la puerta, etc.), realizándolas pero no saliendo realmente.
•    Habituación a quedarse solo ausentándose el dueño por períodos muy breves aumentando el tiempo gradualmente. 
•    Contracondicionamiento asociando las partidas con afecto, alimento o señales que asocie con el dueño.


Tratamiento Farmacológico:

•     Benzodiazepinas: (reservado para la terapia a corto plazo de pacientes en situaciones puntuales)   
•    Antidepresivos tricíclicos: (para tratamientos prolongados y es la medicación específica)
         
La Ansiedad por Separación es una patología del comportamiento frecuente en la población canina cuya etiopatogenia es bien conocida.

Las medidas terapéuticas señaladas anteriormente deben ser indicadas solamente por el médico veterinario especialista, el que luego de hacer un completo exámen del comportamiento determinará cuales y de que forma implementarlas.


En caso de NO realizar el tratamiento adecuado puede evolucionar en forma lenta de una ansiedad intermitente a una permanente o generalizada y a largo plazo en una depresión de involución.



Fuente: FOYEL/ María V. Ragau (m.v.)



18 septiembre 2017

Displasia de cadera en perros


La Displasia de Cadera (DC) de los caninos es una alteración de la conformación normal de la articulación. (Foto 1 y 2) Si bien la afección es altamente heredable, no es congénita o sea, al nacimiento no está presente. Este último motivo es el que dificulta enormemente su erradicación ya que el criador no puede descartar un animal que será displásico al nacer y solo puede ser diagnosticada fehacientemente a partir de los 3 a 4 meses de edad, momento en el cual el cachorro esta en manos de sus nuevos dueños.

Foto 1: Cadera normal



Foto 2: Cadera con displasia
Foto 3: Cadera con artrosis severa por DC










¿Cualquier perro puede verse afectado? 

Si bien la DC puede afectar a cualquier perro, de cualquier tamaño, inclusive a animales mestizos, aparece más comúnmente en razas de perros grandes y gigantes, y es precisamente en estos donde la herencia juega un rol importante.

¿Cuáles son la razas más afectadas?  


El Ovejero Alemán, el Rottweiler y el Labrador Retriever son las razas que mayor comúnmente son llevadas al veterinario por problemas de cadera. En alrededor de un 20% de los ejemplares la DC esta presente. Sin embargo, la mayor incidencia está presente en el San Bernardo donde casi el 50% de los ejemplares están afectados. Otras razas con alta incidencia son: el Mastín Napolitano, Golden Retriever, Kuvasz, Pastores Ingleses y Pastor de Berna. Menos frecuentemente el Gran Danés, Collies, Boxer, Setter Irlandés, Bretón, Cocker Spaniel, Ovejero Belga y Dálmatas. Es rara en el Doberman, Samoyedo y Siberiano y prácticamente nula en Galgos. 

¿Cómo nos damos cuenta que nuestro animal sufre DC? 


La enfermedad siempre se desarrolla durante el crecimiento del animal pero los signos clínicos pueden aparecer en esta etapa o cuando son adultos.
Todos los síntomas derivan del dolor y la inestabilidad que se produce en las caderas afectadas. Los cachorros suelen jugar poco, o juegan pero enseguida se echan. Corren con las patas juntas simulando a un conejo. Les cuesta levantarse, principalmente luego de un largo reposo. En animales severamente afectados puede verse desde atrás que sus patas están demasiado juntas y tienen poco desarrollo muscular. Hay animales que caminan encorvados ya que desplazan el peso del cuerpo hacia las patas delanteras. En algunas oportunidades renguean de una pata, generalmente la más afectada, aunque casi siempre la enfermedad afecta a las dos caderas.
En los adultos los síntomas son similares y suelen aparecer luego de los 3 años de edad.


¿Qué debemos hacer si sospechamos que nuestro perro está enfermo?

Obviamente debemos concurrir a nuestro Médico Veterinario de confianza para que lo revise y luego confirmarlo con una placa radiográfica. Esta última sirve también para evaluar el grado de afección de las caderas (Grados de Displasia), generalmente en animales jóvenes, pero en los adultos es probable que por el avance de la enfermedad aparezca lo que se llama artrosis de cadera.(Foto 3)

¿Existe algún tipo de tratamiento?

La DC es una enfermedad que, de no tratarse, avanza indefectiblemente hacia una artrosis severa, que junto a una afección secundaria de la columna vertebral puede terminar postrando al animal.
 

Existen dos tipos generales de tratamientos: el médico y el quirúrgico.
 

El tratamiento médico consiste fundamentalmente en el uso de analgésicos para calmar el dolor y medicamentos que mejoran el funcionamiento articular y son llamados condroprotectores, los cuales si bien no frenan la enfermedad, enlentecen su evolución. El tratamiento médico puede ser aplicado tanto en cachorros como en individuos adultos, teniendo que mantenerlo en mayor o menor medida a lo largo de toda la vida. Es de elección en animales que no pueden ser operados.

El tratamiento quirúrgico hoy por hoy, es indiscutiblemente la mejor alternativa, ya que tienden a cortar definitivamente el problema, evitando la medicación de por vida y produciendo una mejor calidad de recuperación para el animal. Existen cirugías, como la Triple Osteotomía de la Pelvis que se pueden hacer ya desde los 4 meses y que buscan salvar la cadera, evitando que la enfermedad progrese. Por otro lado hay cirugías para displasias severas o pacientes adultos como ser el reemplazo de la cadera enferma con una prótesis total lo que lleva a una cadera totalmente indolora y permite un funcionamiento a pleno, como el de una cadera normal. 

Fuente: dequivet.com.ar/ M.V. Andrés Alvarez
Miembro Iniciador de la Especialidad en Cirugía de Pequeños Animales. U.B.A.
Cirujano Jefe del Hospital Escuela de Pequeños Animales. U.B.A.

Director de la Clínica de Derivaciones Quirúrgicas De.Qui.Vet

Ver también : Displasia de Cadera 

16 agosto 2017

Confianza y reglas claras: la convivencia del bebé y el perro


La llegada de un bebé a casa es una situación nueva para toda la familia, y también para el perro. De repente, hay alguien nuevo que grita, y el día a día, muchas veces, da un vuelco.

Hay gente que considera arriesgado acostumbrar al perro a convivir con bebé. Amigos y familiares alertan muchas veces de supuestos riesgos que generan inseguridad en los padres. “Quien espere un bebé, los sabe como poco con siete u ocho meses de antelación, un tiempo que puede utilizarse”, aconseja la entrenadora de perros Manuela van Schewick. 



Los futuros padres deben preguntarse con tiempo cómo será el día a día con un bebé y lo que esto significará para el perro. Porque para el animal habrá nuevas fronteras, tanto espaciales como sociales. Muchos perros desarrollan un instinto protector especial cuando nace un nuevo miembro de la familia. Algunos, incluso, cuando la mujer está aún embarazada, cuenta Van Schewick. Desde el principio hay entonces que fijar que es el dueño del perro y no el animal el que determina quién se acerca a la embarazada, primero, y al bebé, después. 




Cuando nace el bebé, el dueño del perro debe establecer límites. “El perro debe aceptar que hay otro ser vivo que exige atención a la madre y él no puede estar continuamente exigiéndola”, indica la experta. El perro, por ejemplo, debe quedarse tumbado cuando la madre está ocupándose del niño cuando llora. Que el perro no sea siempre el centro de atención es algo que hay que empezar a ensayar durante los meses anteriores al parto, aconseja Angelika Lanzerath, entrenadora de perros y autora de libros. Porque si el perro deja de tener atención de golpe con la llegada del bebé, responsabilizará a ese hecho. 



Las nuevas reglas en el hogar deben estar vigentes antes del nacimiento del niño, dice también Hebamme Juliane Martinet. Algunos lugares de casa deben quedar prohibidos para él: el sofá, la manta del niño y la cama, entre ellos. También hay cosas que tendrá que aprender cuando el bebé ya esté en casa. Da igual que el animal esté muy bien educado: los padres no deben dejarlo nunca solo con el niño, advierte Martinet. “Un animal es siempre impredecible”, añade. Los movimientos incontrolados que hacen los bebés pueden asustar al perro y este puede tener la sensación de que debe defenderse. No obstante, por mucho que uno se empeñe, hay momentos en los que el bebé y el perro se quedan solos: la leche hirviendo que se sale del cazo, el teléfono que suena... 

Por eso es importante conocer muy bien al perro. “Lo mejor es que cuando un perro está acostumbrado a los niños desde que es cachorro”, explica. En esta fase del desarrollo, los perros aprenden a aceptarlos como compañeros sociales. Que al perro le gusten los niños, depende mucho más de esta socialización que de la raza, indica Van Schewick. Cada perro es un individuo y tiene un temperamento propio. Un perro que vive en la familia con un bebé necesita sobre todo una cosa: paciencia. Porque el niño hace ruido y antes o después vendrán más niños de visita y habrá jaleo. Por eso, el perro siempre debe contar con una posibilidad de retirada. 

Sobre todo cuando los niños comienzan a gatear y a explorar su entorno, dice Van Schewick. “Un niño querrá averiguar qué ocurre cuando se tira del pelo al perro, se le toca un ojo o se le mete la mano en la boca”, explica. El perro le dirá al niño a su manera lo que no le gusta. Y si le tira por quinta vez de la cola, podría haber un mordisco de advertencia. Así es como los perros actúan con sus cachorros. Pero mientras a estos no les hace daño, al niño sí puede hacérselo. Por eso al niño también hay que ponerle límites en la actuación con el perro.

Quien crea que el perro no puede hacer frente a la nueva carga que significa tener a un niño en casa debe preguntar a un entrenador de perros, aconseja Lanzerath. “Un entrenador puede aconsejar, pero la responsabilidad es siempre del dueño del animal”, recuerda. 

En ningún momento debe el perro sentirse aislado de la familia

Si al niño se le está cambiando el pañal, por ejemplo, no pasa nada porque el perro esté mirando. “Si los padres intentan mantener lejos al animal porque tienen miedo, corren el riesgo de traspasar el miedo al niño”, opina.



Límites claros, una preparación correcta y la confianza en el propio perro son las combinación perfecta para que el bebé y el animal convivan en armonía.

Fuente: abc.com.py

15 agosto 2017

El piloto que voló 1.200 kilómetros para salvar a un perro a punto de ser sacrificado


Paul Steklenski no dudó en subirse a su avión para evitar que el animal recibiese la eutanasia





Muchísimos animales en todo el mundo esperan ayuda en refugios. Son tantos que en estos hogares no hay espacio para todos los que llegan; y en ciertas ocasiones, el sacrificio se convierte en la última y triste salida para ellos. Sólo la buena voluntad de las personas puede evitarlo. Los que lo tienen más difícil son los ancianos y los enfermos, infinitamente menos demandados que los cachorros y canes jóvenes. 

A pesar de todo, de vez en cuando aparece un héroe dispuesto a rescatar del corredor de la muerte a uno de estos perros. Tal como cuenta el blog Good News Network, la perrita Adrienne fue recogida de las calles por un refugio en Oxford, Carolina del Norte, EE.UU. Con apenas dos años de edad, los serios problemas que presentaba su vejiga exigían una operación para salvarle la vida. El primer inconveniente era el alto precio de esta intervención, unos 1.500 dólares que el refugio no podía pagar. El segundo, no menos importante, era que para recibir el tratamiento necesitaba desplazarse a Stamford, Connecticut. Un viaje de 700 kilómetros.

Pero justo a tiempo, apenas días antes de que tuviese lugar el fatídico suceso, el caso llegó a oídos de Paul Steklenski. Este piloto de 45 años forma parte de Flying Fur Animal Rescue, una organización dedicada a proteger animales necesitados. Steklenski no sólo consiguió que el colectivo pagase la operación de Adrienne, sino que se ofreció para realizar en su avión los desplazamientos necesarios para llevarla a cabo. En un épico viaje relámpago, el piloto recorrió más de 1.200 kilómetros para salvar a la perrita. Partió de su casa en Pensilvania, recogió a Adrienne en Oxford y la llevó hasta Stamford. 

Allí, la intervención resultó un éxito. «No lo pensé, simplemente tenía que hacerlo. El viaje marcó la diferencia entre la vida y la muerte. Con atención adecuada podrá vivir una vida normal. Fue muy emocionante por lo que había en juego, pero al final del día estaba completamente agotado», ha explicado Steklenski, que adquirió su avión hace 13 años para dedicarse al rescate de animales.
Fuente: ABC.es



Nota relacionadahttp://www.faunatura.com/compra-avion-poder-salvar-mas-animales.html

08 agosto 2017

Descubren una nueva especie de perro que vivió hace 700.000 años en el norte de África

La nueva especie 'Canis othmanii' ha sido descubierta gracias a un fragmento craneal hallado en 2009 en el yacimiento paleontológico y arqueológico de Wadi Sarrat, en Túnez
 

Un equipo tunecino, español e italiano, coordinado por Bienvenido Martínez-Navarro, ha descubierto una nueva especie de perro que vivió hace 700.000 años y cuyo fósil, un fragmento craneal que conserva ambos lados de la cara y gran parte de la dentición superior, fue hallado en 2009 en el yacimiento paleontológico y arqueológico de Wadi Sarrat, en Túnez, según ha informado hoy el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES), que ha participado en el estudio, publicado en Comptes Rendus Palevol.



La nueva especie (Canis othmanii) forma parte del género Canis, que incluye a los lobos, a los perros y a los coyotes. El perro doméstico (Canis lupus familiaris) se considera una subespecie del lobo (Canis lupus) y se caracteriza por sus innumerables razas.

Un estudio reciente asegura que el proceso de domesticación del lobo salvaje al perro manso ocurrió en Europa hace entre 20.000 y 40.000 años.Los restos fósiles, hallados en la finca del profesor Abdelhak Othmanii, muestran una morfología y unas proporciones características, diferentes a las de todos los perros fósiles y actuales presentes en África, según Martínez-Navarro. Sus proporciones se parecen mucho más a las de los cánidos del Pleistoceno inferior y medio de Eurasia, por ejemplo el Canis mosbachensis, aunque sus características morfológicas principales no se pueden atribuir a ninguna especie conocida en Eurasia. Los investigadores creen que, hace unos 800.000 años, cuando los homínidos procedentes de África se dispersaron hacia Eurasia, alguna especie de origen euroasiático siguió el mismo camino pero en sentido contrario, penetrando en África. La nueva especie Canis othmanii es la prueba de ello.

Fuente: National Geographic