13 septiembre 2019

Concurso anual de surf para perros en Del Mar Dog Beach, California

Del Mar, California, EE.UU.
Se realizó la 14ta edición anual de Surf Dog Surf-A-Thon presentada por Blue Buffalo. 


La competencia Surf Dog comenzó en 2005 para ayudar a recaudar fondos para salvar las vidas de perros de rescate a través del Centro de Animales Helen Woodward.
El centro y SoCal Surf Dogs ofrece lecciones de surf a los perros que buscan su gran oportunidad en el mundo del surf. 


Este año, aproximadamente 170 cachorros participaron en las clases junto con sus humanos. Más de 80 perros se enfrentaron al codiciado título de Top Surf Dog 2019 durante la competencia. Cada prueba duraba 10 minutos. Los competidores se dividieron según el tamaño y si su dueño estaría surfeando con ellos o no. 


Los cachorros podían ser acompañados al océano por sus compañeros humanos, quienes podían ayudarlos mientras el panel de jueces, incluidos los surfistas profesionales y los expertos en surf de perros, observaban. Cada perro fue juzgado por su capacidad sobre las olas, permanecer sobre la tabla y mostrar su espíritu de surfer. Hubo ganadores del primer, segundo y tercer lugar en cada categoría de peso.


Después de eso, los ganadores de cada categoría compitieron entre sí por el título de Top Surf Dog 2019 durante el Best In Surf. También hubo un concurso de surf de estilo libre donde los perros y sus dueños fueron juzgados por su creatividad sobre las olas. Algunos perros compitieron solos, algunos con sus mejores amigos peludos y otros con sus compañeros humanos.


En esta instancia, los perros vestían disfraces divertidos y realizaban trucos para tratar de sorprender a los jueces. Faith The Surfing Pitbull ganó el codiciado título de Top Surf Dog 2019,  Surf Dog Turbo quedó en segundo lugar y Giselle The Surfer Girl terminó en tercer lugar.



Fuente: standard.co.uk

12 septiembre 2019

La muerte de un perro, por Konrad Lorenz


Fragmento del libro "Cuando el hombre encontró al perro" de Konrad Lorenz (1)
 
 

Cuando Dios creó el mundo, debió de tener motivos inescrutables para asignar al perro una vida cinco veces más corta que la de su amo. En la existencia humana se sufre ya bastante cuando se ve obligado a decir adiós a una persona amada y se da cuenta de que se aproxima el momento de la separación, puesta de manifiesto por el simple hecho de que la persona en cuestión nació una veintena de años antes que nosotros. En este punto uno se tendría que preguntar si es acertado entregar una parte del propio corazón a una criatura que caerá en la vejez y en la muerte antes de que un ser humano, nacido el mismo día, apenas si puede decirse que ha abandonado la infancia. Es una advertencia bien triste respecto a la caducidad de la ver como el perro que se ha conocido pocos años antes —que más bien parecen meses— en forma de cachorro gracioso y juguetón, comienza a mostrar los síntomas de la vejez y se sabe que al cabo de dos años, tres como máximo tendrá que morir. Confieso que ver envejecer a un perro al que quiero, siempre ha arrojado una sombra sobre mi ánimo, ha tenido una parte no despreciable en la formación de esas nubes oscuras que enmarcan la visión del futuro que todo hombre se forma.

A esto hay que añadir las duras luchas interiores que todo amo ha de superar cuando, al final, cae presa de una enfermedad senil incurable y surge el problema tristísimo de si ha de hacerle el último favor de procurarle una muerte sin dolor. Doy gracias al destino de que, por más que resulte extraño, hasta el momento me haya ahorrado esta pena. Con una sola excepción, todos mis perros han muerto a edad avanzada, de improviso y sin sufrir. Pero, por otra parte esto es algo con lo que no se puede contar; por ello no puedo reprochar a aquellas personas sensibles que no quieren saber nada de perros por el dolor que le producirá su irremisible muerte.

Pero, pensándolo bien tengo que enfadarme con ellas. En la vida humana, un destino fatal nos enseña que hay que pagar cada alegría con un tributo de dolor y el individuo que se prohíbe a si mismo las pocas alegrías lícitas y éticamente correctas de la existencia por temor a saldar la cuenta que el destino les presentará tarde o temprano, no puedo considerarlo sino un ser pobre y mezquino. Aquel que quiere ser avaro con la moneda del dolor que se retire a una buhardilla, como un viejo solterón, y se vaya secando poco a poco como estéril planta que nunca dio fruto.

Ciertamente la muerte de un perro fiel que nos ha acompañado durante quince años de nuestra vida, es origen de un gran dolor, tan grande, casi, como la pérdida de una persona amada. Pero en un punto muy importante resulta más fácil de soportar que esta: el lugar que la persona amada ha ocupado en nuestra vida permanece vacío para siempre, mientras que el del perro puede ser ocupado de nuevo. Es cierto que los perros poseen una individualidad, una personalidad en el verdadero sentido de la palabra y yo soy el último que lo negaría; pero se asemejan entre sí más que los seres humanos. La diferencia individual entre seres vivos está en exacta razón directa con el nivel de su desarrollo intelectual: dos peces de la misma especie son prácticamente idénticos entre sí en todas las manifestaciones de acción y reacción; un buen conocedor de las grajillas y los hámsters podrá descubrir entre dos ejemplares notables diferencias individuales; dos cuervos imperiales o dos gansos grises pueden tener, en ocasiones, una personalidad marcadamente distinta; esto ocurre en medida mucho mayor en el caso del perro que, como animal domesticado, muestra incluso en el comportamiento una gama extraordinariamente más amplia de variaciones individuales que los demás animales no domesticados. 


Sin embargo, por otra parte, en los estratos profundos, instintivos, de su psique, en aquellos factores que determinan la relación con el amo, los perros son muy parecidos entre sí; si a la muerte de un perro enseguida se adquiere un cachorro de la misma raza, en la mayoría de los casos se irá apoderando poco a poco en nuestro corazón y en nuestra vida, del sitio que la desaparición del viejo amigo había dejado desgraciadamente vacío.

Puede ocurrir incluso que este consuelo surta un efecto tan rápido y completo que nos haga sentir un poco de vergüenza por nuestra infidelidad al amigo desaparecido. Aquí, una vez más el perro es más fiel que el hombre. Si hubiera muerto su amo, con toda seguridad que al menos durante seis meses el animal no habría encontrado un sustituto que le consolara. Tal vez estas consideraciones pueden aparecer sentimentales y ridículas a quienes no quieren reconocer obligaciones para con un animal. Por lo que a mí se refiere, estas obligaciones han determinado unas reacciones muy particulares en mi comportamiento.

Cuando un día mi viejo Bully quedó tendido, como fulminado, lamenté profundamente no tener ningún descendiente suyo que pudiera ocupar el sitio. Yo tenía entonces diecisiete años, y la muerte de Bully había sido la primera pérdida de un perro que sufría. No encuentro palabras para describir la pena que me produjo la desaparición de este perro. Había sido mi compañero inseparable y el ritmo renqueante de su trote —Bully cojeaba a causa de la ruptura mal curada de un hombro— había llegado a identificarse con el ruido de mis pasos de tal forma, que ya no oía su ruidoso trotar ni el jadeo que lo acompañaba. Cuando le perdí, no dejaba de echarle de menos. En los primeros días después de la muerte de Bully comprendí de acuerdo con qué mecanismo psicológico se pudo y se debió formar en las almas sencillas la creencia en los espíritus de los difuntos. Haber oído durante años enteros el paso del perro que me seguía pegado a los talones, había dejado en mi cerebro una impresión tan indeleble-fenómeno, éste, que la psicología llama reproducción eidética-que incluso al cabo de algunas semanas de su muerte le oía realmente, con toda claridad, trotar detrás de mí. Si me ponía escuchar intencionadamente su trato y su jadeo, éstos desaparecían al momento, pero  tan pronto como me ponía a pensar en alguna otra cosa, me parecía volver a escucharlos. Solo cuando Tito, que por entonces era una perrita joven, graciosa y atrevida, empezó a seguirme, se esfumó para siempre el espíritu de Bully, del renqueante fantasma canino.

11 septiembre 2019

Héroes del 9/11

Algunas fotos


SIRIUS hero 9/11




























ESTOS SON ALGUNOS DE LOS 300 PERROS QUE INTERVINIERON EN LA BÚSQUEDA DE VÍCTIMAS Y RESCATE DE SOBREVIVIENTES EN EL WORLD TRADE CENTER A PARTIR DEL 11 DE SEPTIEMBRE DE 2001.

10 septiembre 2019

Una misteriosa enfermedad está matando a los perros en Noruega

Copenhague, 9 sep (EFE) 
Las autoridades sanitarias noruegas investigan la muerte de 26 perros en los últimos días en todo el país por una enfermedad aún sin identificar pero en la que aparecen síntomas similares, como inflamación intestinal y diarrea.

El Instituto Veterinario Noruego ha recibido decenas de casos de perros enfermos con síntomas parecidos en 14 de las 18 regiones del país -la mayoría se concentran en el área de Oslo-, pero consideran que es demasiado pronto para saber si hay una conexión entre todos.
En siete de los diez perros a los que se le ha practicado la autopsia desde el fin de semana se encontraron las bacterias "Providencia alcalifaciens" y "Clostridium perfringens", aunque en los tres últimos casos analizados solo apreció la primera, informó este lunes el citado organismo sanitario.



Las autoridades han pedido a veterinarios de todo el país que registren todos los casos de perros con diarrea con sangre, vómitos y reducción de las facultades normales que se hayan producido desde el 1 de agosto. Asimismo han pedido a los dueños de perros que limiten el contacto directo con otros canes.
"El Instituto Veterinario aún tiene que finalizar muchos análisis y la búsqueda de la causa de la enfermedad continuará probablemente durante un tiempo. Ahora pasaremos a hacer exámenes virológicos para buscar virus específicos", consta en un comunicado.

Fue una clínica de Oslo la que dio el aviso la semana pasada a las autoridades, alertando de varios casos de perros muertos con síntomas similares en el área de la capital noruega.

Fuente: lavanguardia.com

09 septiembre 2019

Un homme et son chien


"Un homme et son chien" (Un hombre y su perro) es una película francesa dirigida por Francis Huster, rodada en 2008, estrenada en 2009 y protagonizada por Jean-Paul Belmondo, quien volvió a los sets luego de estar siete años retirado tras haber sufrido un ACV.


La película trata sobre un hombre mayor, jubilado, que vive en una casa de la que debe irse pues la dueña viuda ha decidido casarse nuevamente y ya no hay lugar para él. El hombre no tiene familia ni amigos y todo lo que le queda en la vida es su perro.


Es una remake de la película italiana "Umberto D." (1952),  de Vittorio De Sica y protagonizada por Carlo Battisti, quien era escritor y profesor de lingüística en la Universidad de Florencia. Esta fue la única película en la que actuó.


"Un homme et son chien" (Secuencia final del film) :

08 septiembre 2019

Crueldad sin límites: ató y arrastró a un perro con su camioneta por dos kilómetros hasta matarlo

Mar del Tuyú, Pcia. Buenos Aires, Argentina

Un sujeto identificado como Adrián Guillermo Rodríguez asesinó de forma cruel a un perrito llamado Rubio, generando indignación de miles de personas. Incluso un grupo de animalistas, que buscan justicia, fue a increparle su accionar como se aprecia en las redes sociales. La maldad de algunas personas hacia los animales no conoce límites. 

Este es el caso de Adrián Guillermo Rodríguez, un hombre que mató de una forma despiadada a un indefenso perrito en Argentina, generando el repudió de miles de personas en las redes sociales. Según relatan testigos y animalistas, el sujeto fue a una estación de servicios del Partido de La Costa (provincia de Buenos Aires), a poner combustible a su automóvil, cuando se acercó a Rubio, un perro callejero conocido en la zona. Es ahí que el can habría mordido la mano del sujeto, aunque no le provocó mayor daño. Sin embargo, furioso por lo ocurrido, Adrián Guillermo Rodríguez habría gritado que “lo iba a matar” y preguntó de quién era el perro. Uno de los trabajadores de la estación dijo "no es de nadie, que lo alimentaban y que no molestaba a nadie". 



Entonces el iracundo hombre lo subió a su auto diciendo que llevaría a zoonosis por la mordedura. Pero mientras arrancaba su auto les hizo un gesto obsceno a los muchachos. Lo que se halló en la carretera al día siguiente causó estupor en las personas que buscaban a Rubio. A 200 metros de la estación se encontraron rastros de sangre en zigzag, evidencia del atroz acto de Adrián Guillermo Rodríguez, quien se ensañó con el animal para causarle el mayor sufrimiento posible. El camino de sangre siguió por dos kilómetros más hasta que encontraron el cuerpo de Rubio con marcas de su intenso sufrimiento, con parte de la piel y músculos arrancados por el arrastre contra el suelo. Una escena espantosa que de inmediato movilizó no solo a los grupos animalistas, sino a toda la ciudad y la sociedad argentina en general. 

El 13 de septiembre se realizará una marcha a las 3:00 p.m. (hora local) en el Congreso de Argentina. 



En las últimas horas los concejales del Partido de La Costa aprobaron por unanimidad una resolución que declara persona no grata a Adrián Guillermo Rodríguez, el maltratador animal y asesino del perro Rubio.
“Repudiamos el accionar criminal y declaramos persona no grata a Rodríguez, autor del execrable hecho. Acompañamos a la Justicia, para que aplique todos los elementos legales que estén a su alcance”, señala la resolución. La resolución también fue apoyada por organizaciones proteccionistas del distrito costeño que piden Justicia por la muerte del perro, que era querido por toda la comunidad. 

Fuente: larepublica.pe

04 septiembre 2019

Los perros de la Brigada Ligera

  por ARTURO PÉREZ-REVERTE         

Insistir, a estas alturas, en que aprecio en general más a los perros que a los hombres es una obviedad que no remacharé demasiado. He dicho alguna vez que si la raza humana desapareciera de la faz de la tierra, ésta ganaría mucho en el cambio; mientras que sin perros sería un lugar más oscuro e insoportable. Cuestión de lealtad, supongo. Hay quien valora unas cosas y quien valora otras. Por mi parte, creo que la lealtad incondicional, a prueba de todo, es una de las pocas cosas que no pueden comprarse con retórica ni dinero. 
Tal vez por eso, la lealtad, en hombres o en animales, siempre me humedece un poquito las gafas de sol. 


Todo esto viene a cuento porque acabo de darle un repaso a El Valle de la Muerte, un ensayo de Terry Brighton sobre la carga de la Brigada Ligera durante la guerra de Crimea. Aquello, más conocido por la carga entre los que están en el ajo, es asunto que algunos frikis de la materia -los periodistas Jacinto Antón y Willy Altares, mi compadre Javier Marías, yo mismo y algún otro- cultivamos, desde hace muchísimos años, como materia de reflexión y tertulia, sobre todo a la hora de comparar la leal actuación de los lanceros, dragones y húsares ingleses aquel 25 de octubre de 1854, dejándose el pellejo bajo la artillería rusa, con la criminal incompetencia de los mandos británicos que ordenaron el ataque, notorio entre las grandes imbecilidades militares de la Historia.


La historia es conocida: cinco regimientos de caballería británicos cargaron de frente contra una batería rusa, a través de un valle de kilómetro y medio de largo, batido a la ida y a la vuelta por fusileros y artillería. De seiscientos sesenta y seis hombres volvieron a sus líneas heridos o ilesos, muchos a pie y todos bajo fuego enemigo, trescientos noventa y cinco. Hasta la suerte de sus caballos se conoce: de los pobres animales que montaron los ingleses, galopando entre el estallido de las granadas o sueltos luego por el valle enloquecidos y sin jinete, murieron trescientos setenta y cinco. Ni siquiera los famosos versos de Tennyson, que varias generaciones de escolares aprendieron de memoria -«Media legua, media legua / media legua más allá...»-, pueden embellecer el asunto. Fue una carnicería en el más exacto sentido de la palabra.




Pero de lo que quiero hablar hoy es de perros. Porque lo que pocos saben es que, ese día, dos perros cargaron también contra los cañones rusos. Se llamaban Jemmy y Boxer, y eran, respectivamente, las mascotas del 11° y del 8° regimientos de húsares. Los dos canes habían acompañado a sus amos desde sus cuarteles de Inglaterra, y estaban en el campamento británico cuando se ordenó a la Brigada Ligera formar para la carga. Así que, como tantas otras veces en desfiles y maniobras, los dos fieles animales acudieron a colocarse junto a las patas de los caballos de los oficiales, dispuestos a marchar al mismo paso, sin obedecer las voces de los soldados que les ordenaban apartarse de allí. Después sonó la corneta, empezó la marcha al paso, luego al trote, y cuando, bajo intenso fuego de artillería, se pasó al galope y sonó el toque de carga, con las granadas reventando, hombres cayendo por todas partes, estruendo de bombazos y caballos destripados o sin jinete, Jemmy y Boxer siguieron corriendo imperturbables, junto a sus amos, en línea recta hacia los cañones rusos.


Parecerá increíble para quien no conozca a los perros. Esos chuchos cruzaron todo el valle de Balaclava entre un diluvio de fuego -«Hasta las fauces negras de la Muerte, / hasta la boca misma del Infierno»- y permanecieron junto a los húsares, o lo que quedaba de ellos, mientras éstos acuchillaban a los artilleros enemigos y morían entre los cañones. Después regresaron despacio, al paso de los caballos maltrechos que traían a los supervivientes, junto a hombres desmontados o heridos que caminaban y caían exhaustos, entre el tiroteo ruso y los disparos de quienes remataban a sus caballos moribundos antes de seguir a pie. 

Tras largos kilómetros de ida y vuelta. Jemmy y Boxer hicieron la carga junto a los primeros caballos de la brigada y regresaron a las líneas inglesas con el primer hombre montado de sus respectivos regimientos que volvió a éstas: Ileso Boxer, sin un rasguño; herido Jemmy por una esquirla de metralla en el cuello. Y ambos, acabada la campaña, regresaron a Inglaterra y murieron viejos, honrados y veteranos, en su cuartel.


Ni Tennyson ni poeta alguno hablaron nunca de ellos, ni en el poema famoso ni en ningún otro maldito verso. Por eso he contado hoy su historia. Para decirles que por el Valle de la Muerte, cargando contra los cañones con la Brigada Ligera, también corrieron dos buenos perros valientes.



Fuente: www.perezreverte.com  (Patente de Corso)

01 septiembre 2019

Gastroenteritis


La gastroenteritis en caninos y felinos es un proceso inflamatorio del sistema gastrointestinal; en general se denomina de esta manera a los cuadros donde se ve afectado el estómago y el intestino, cuando sólo está afectada una parte, se puede diferenciar entre: gastritis (inflamación del estómago), enteritis (inflamación del intestino), colitis (inflamación del colon) y proctitis (inflamación del recto). 



La gastroenteritis se caracteriza por producir diarreas de diferentes tipos (más o menos líquidas, con sangre, con moco, etc) y vómitos. Sin embargo, pueden encontrarse excepciones pues los síntomas clínicos que podemos encontrar son muy variados, y van desde un animal casi normal, ligeramente apático, hasta cuadros muy graves con diarreas, vómitos, sangre y mucosidad en las heces, fiebre, deshidratación, anemia, dolor abdominal intenso, decaimiento y hasta entrar en shock.

En los cachorros hasta el año de vida son comunes las gastroenteritis por indigestión, debido a que son muy glotones para comer y no tienen sentido de la saciedad, produciéndose una distensión abdominal que lleva a una disbacteriosis (variación brusca de la flora intestinal), este caso no es grave y el animal responderá en forma positiva a la medicación correspondiente, viéndose una respuesta de mejoría entre las 24-48 horas posteriores a la aplicación de los medicamentos y suero (si fuera necesario), si el animal no mejora existe la posibilidad de una causa más grave como, por ejemplo, la incubación del parvovirus que comienza con una gastroenteritis común para luego pasar a una gastroenteritis hemorrágica o alguna otra causa nombrada anteriormente.

Etiologías - causas de gastroenteritis en caninos y felinos:
Dietéticas: ingestión de plantas, tierra, hierbas, cuerpos extraños.
Parasitarias: (ver parásitos internos: coccidios, ancylostomiasis, giardias, ascaridiasis, tenias). Intoxicaciones: Intoxicación por organofosforados.

Bacterianas.
Virales: (parvovirosis, coronavirus, moquillo, panleucopenia). Inflamaciones: alergia a alguno de los componentes de la comida.
Autoinmunitarias: alergia a una proteína determinada, a un componente del pienso, causa desconocida.
Tumores.
Sistémicas: (patología de otros órganos: riñón, páncreas, hígado, etc).
Defectos congénitos.
 

Diagnóstico de gastroenteritis en perros y gatos:
Será relevante para el Médico Veterinario no solo el diagnóstico de la enfermedad sino la causa que la produce, por lo que debemos frecuentemente recurrir a los métodos complementarios. (Dependerá de cada caso en particular y de la patología sospechada).
Laboratorio: análisis de materia fecal (coproparasitológico y/o funcional), análisis de sangre y orina.
Imágenes: radiografías, ecografía y/o endoscopías.

Tratamiento de gastroenteritis:
El tratamiento estará en función de la causa de la gastroenteritis, si los vómitos y diarreas son graves, puede producirse una deshidratación importante que será necesario tratar mediante hospitalización y la administración de suero y medicamentos por vía intravenosa. Una vez controlado el cuadro clínico, el animal podrá seguir el tratamiento en casa.

Pronóstico de gastroenteritis:
De acuerdo a la causa que esté actuando será la gravedad del caso.

Prevención de gastroenteritis:
Buena y correcta alimentación.
Llevar el plan sanitario al día.
Desparasitación periódica.
Tenencia responsable.

Fuente: Foyel

31 agosto 2019

Chow-Chow, origen e historia

En un remoto y misterioso periodo de la evolución apareció el animal que ahora llamamos Chow-Chow.



Sin duda alguna es una de nuestras más antiguas razas de perros. Los historiadores han encontrado crónicas que datan de hasta el siglo 11 AC, en las cuales se describe al 'Perro Tártaro' o 'Perro Foráneo', mostrando claramente que sus características únicas estuvieron presentes en ese entonces.
Los perros eran descritos como "de contextura pesada con pelo sedoso y áspero, con patas traseras absolutamente rectas y lenguas azules". La evolución y su subsecuente domesticación tuvo obviamente que tener lugar antes de ese momento .

En el árbol genealógico de los carnívoros, los últimos en separarse fueron los caninos y los ursinos (o úrsidos). Se asegura que durante el periodo Mioceno (entre 28 a 12 millones de años atrás), el Hemicyon, un intermediario entre el Cynoelesmus ('padre' de los demás canes) y el Daphoneus (antecesor directo de los osos modernos), originó el Simicyon, un animal de tamaño que variaba entre el del zorro y un pequeño oso que habitaba en las regiones sub-árticas y que después de trasladarse a Siberia y el Noroeste de Mongolia, en donde sufrió mezclas con animales locales, dieron origen al Chow-chow. Se sabe que el Simicyon también poseía 44 dientes.


Aparte de las características obvias parecidas al oso, es interesante notar que el Chow-Chow comparte con los pequeños osos del Tibet y Manchuria la característica lengua azul, el cráneo amplio, el hocico corto y el cuerpo cuadrado. Estas son más características ursinas que lupinas.
La final y concluyente prueba es dada por la dentición de los animales. Mientras el grupo normal de canes tiene 42 dientes, el Hemicyon y el Simicyon tenían de 44 a 46, el Chow-Chow tiene también 44 dientes aunque usualmente pierden su par extra de dientes en la adultez. El Chow-Chow, o un antecesor muy parecido, estuvo probablemente establecido en las altas y frías estepas de Mongolia muchos años antes de la evolución del hombre mono al homo sapiens.

El Chow llega a China
La China fue frecuentemente invadida por las tribus Bárbaras provenientes de su frontera norte. Estas tribus, los Tártaros y Mogoles, estuvieron acompañados por sus “perros de guerra”. En ese tiempo la palabra “Mastin” fue a menudo usada pero no con su actual significado. Como era usada en ese entonces, indicaba un perro de tamaño, fuerza y habilidad para cazar y fue usada indiscriminadamente por escritores y traductores independientemente de la raza del perro. Los perros de guerra Tártaros fueron descritos como de apariencia "Leonina", grandes, poderosos y de lenguas negras. Los registros indican que el Emperador Wu Wang (1122-1116 AC) recibió como tributo del enemigo un gran número de esos perros descritos como "de gran fuerza y con abundante pelo y mayormente rojo".
A pesar de la destrucción de la literatura china ordenada por el emperador Chin Shih en el año 255 AC, numerosas referencias permanecen y los cuales indican que los perros fueron traídos a la China por las tribus Bárbaras que vivían en la frontera norte y los cuales eran nombrados como 'Chow Foráneo' y cuya descripción coincide con el Chow-Chow actualmente.



Existe la persistente relación de la lengua azul o negra y sus patas posteriores rígidas; también sus encías y labios y el detalle de que sus labios no se sobrelapan sino que apenas se tocan, característica que le da al Chow-Chow su típica imagen que lo aparta de las demás razas.
El "Perro de Guerra Tártaro" o "Chow Foráneo" fue visto por los chinos como de gran "importancia para ser usado por los hombres" y fue altamente valuado para cacería, pastoreo y vigilancia. Los Emperadores y la nobleza en general mantuvieron al Chow-Chow en lujosos recintos. El emperador Ling Ti criaba a los Chow-Chows como mienbros de la Casa Imperial los cuales eran alimentados con el mejor arroz y carne por un contingente de sirvientes, tenían una escolta militar, dormían en ricas alfombras y fueron premiados con títulos nobiliarios y condecoraciones como la Orden de Kai Fu (Virrey). Estos Chow-Chows tuvieron el doble propósito de cuidar el palacio y de verse hermosos y dignos. Los emperadores de la dinastía Tang tuvieron perreras de cacería de 25,000 parejas de 'sabuesos' de puro tipo Chow-Chow. En el "Libro de Ritos" (Siglo VII), el 'Foráneo Chow' fue clasificado como perro de caza, usado para atacar otros perros y leopardos.



Como cazador, el Chow-Chow tuvo destacables capacidades de olfateo, tácticas ingeniosas y de gran fuerza. Su fuerza es evidente en el uso del arnés mostrado en el ceramio proveniente de las tumbas del periodo Han (206 AC al 201 de nuestra era) en donde el perro está amarrado a un fresno mediante un curioso tipo de arnés conectado por una correa en el frente y amarrada a un aro de hierro sobre la espalda en la cual el fresno está atado, además por su gran corpulencia que indica que el perro es extremadamente poderoso. Estos ceramios fueron enterrados con sus amos muertos para cuidarlos de las "influencias demoníacas y los espíritus repugnantes".
En la provincia de Yunnan los perros alimentados para cazar el ciervo almizclero fueron descritos como "perros de gran tamaño y peso, muy activos y de paso seguro". Durante este período existen muchas referencias en las crónicas de la temprana China, en las cuales es fácilmente reconocible el Chow-Chow como 'Perro Cuadrado' de aspecto fiero y parecido al león por su gran cuello cubierto de pelo, cazando jabalíes. También eran descritos como "extraños animales y muy diferentes de cualquier otra raza siendo de naturaleza suspicaz, hosca y hostil hacia los extraños pero sumamente valiente".